Una mujer mamá

martes, 10 de febrero de 2015

Me encanta el título de este post, y lo reconozco. ¿Por qué? Pues muy simple, no somos mamás mujeres si no más bien mujeres mamás. Y la diferencia del concepto es la clave de su significado.

Lo he dicho millones de veces, consideró muy importante aprender a separar nuestra vida maternal de nuestra vida personal, como personas, como mujeres, como seres que necesitan relacionarse, sentirse guapas y queridas. ¡Y os aseguro que es posible!

No se si os pasará como a mi, pero todas las mujeres mamás me parecen guapas. Lo cierto es que hay quien aún no ha sabido sacar esa belleza especial que te hace ser madre. Yo lo llamaría madurez. Ser madre te da cierta madurez, te proporciona un sentimiento de responsabilidad fuerte.

Por ello, he pensado muy interesante que compartamos algunos truquillos sobre cómo sentirnos mejor. 

Se que San Valentín está a la vuelta de la esquina, y aunque no quería hacer un post sobre ello, la verdad es que supone una excusa válida para que ese día lo dediquemos a nosotras y a nuestras parejas.

El físico importa: ¡Y tanto qué importa! Es esencial que disfrutemos de nosotras y nos veamos guapas, sexies, atractivas. Si nosotras mismas nos gustamos, tened claro que encantaremos a todo aquel que esté a nuestro alrededor. 

No es necesario hacer grandes desembolsos para ello, si no pasos simples que harán que empecemos el día con energía.

Maquíllate: se que a muchas personas no les gusta pintarse, pero nadie puede negar lo mucho que favorecen unos toques de colorete, unas pestañas marcadas con rímel y un poquito de brillo en los labios. Nada excesivo, sin embargo, te da cierta feminidad. 

Cambia de peinado: Seguro que os ha pasado que al cambiar de peinado alguien os ha comenta 'Qué guapa estás, ¿Qué te has hecho?' Probablemente te hayas soltado el pelo cuando siempre llevas coleta, pero ese mínimo cambio hace que despiertes interés en la gente.

Ve a la peluquería: ¡Si puedes, hazlo! Yo siempre digo que el momento peluquería es mi momento. Nada ni nadie me lo puede estropear. Además cuando cruzas el umbral de salida, creo que todas notamos esa sensación de comerte el mundo sin complejos. Nos sentimos renovadas.

Píntate las uñas: Parece una tontería, pero al final son momentos rescatados del día que nos pertenecen. Cinco minutos en el baño, de relax, arreglando nuestras manos, son cinco minutos que seguro saben a gloria.

Date un baño relajante: Si puedes, antes de ir a dormir, y cuando los niños duermen, date un baño de espuma, sales y lo que se te ocurra. Aprovecha para exfoliar tu piel o para reposar la mascarilla del pelo. Disfruta al máximo de ese ratito de paz y silencio y carga tus pilas.

Soy consciente de que no siempre podemos llevar a cabo estos pequeños rituales, pero al menos uno al día estaría genial para alimentar nuestro ego y nuestra positividad. Sentirse bien por dentro y por fuera fomenta ese bienestar en la familia. Y vosotr@s, ¿Intentáis cuidaros?




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