Ahogamiento secundario: ¿A qué nos enfrentamos?

jueves, 2 de julio de 2015

La verdad es que este tema viene muy al hilo del post del lunes sobre prepararse para el verano. Hace ya bastante tiempo, una amiga me contactó para darme información acerca de ello, pero ha sido en las últimas semanas cuando he visto que es algo que se está propagando y que merece la pena hablar y compartirlo para que todos seamos conscientes de la gravedad: El ahogamiento secundario.

He de ser sincera y cuando leí el testimonio publicado me dio pánico e incluso me obsesioné por si le pasaba a mi hijo y no me daba cuenta.

No es algo que suceda de manera habitual, pero pasar, pasa, y con mas frecuencia de lo que pensamos. Si alguno de vosotros es médico sería estupendo que nos facilitara más información acerca de esta situación que tanto nos preocupa.

El artículo narraba como en EE.UU estaba una madre con su hijo tranquilamente en la piscina. Llegó la hora de irse a casa y el pequeño manifestó estar cansado. Obviamente, todos sabemos que el agua agota, por lo cual la mujer vio lógico que quisiese irse directamente a la cama para reponer fuerzas.
Al acudir a ver si por fin dormía plácidamente se dio cuenta de que no respiraba. Llevaron urgentemente al niño al hospital pero nada pudieron hacer por salvar su vida.
La autopsia concluyó que había fallecido por ahogamiento secundario.
Ayer, leí otro caso de ahogamiento secundario que por suerte acabó bien, pero me hizo pensar en la importancia que tiene conocer de qué se trata.

¿Qué es el ahogamiento secundario?

Se produce por la introducción de agua en los pulmones. No es necesario que la ingesta sea grande simplemente, lo suficiente como para poco a poco bloquear las vías respiratorias hasta provocar la muerte debido a los productos químicos del agua de la piscina.

Lo más complejo es que pueden pasar hasta 48 horas para que aparezcan los síntoma graves, por eso debemos estar alerta. Aunque el cansancio después de un día de piscina es normal, tenemos que vigilar que no es desmedido, que la respiración de nuestro pequeño no es entrecortada, que no tiene fiebre y que reacciona perfectamente ante diversos estímulos.
De ser así es preferible no esperar y acudir de manera urgente al hospital, ya que lo que puede salvar la vida es ante todo la rapidez de actuación médica.

Esto no quiere decir que estemos eternamente en alerta, pero si que tengamos cierta precaución y sobre todo que sepamos que esto, desgraciadamente sucede.

Las piscinas son un refrescante divertimento para niños y grandes, pero no debemos olvidar que también son un peligro constante y como adultos tenemos la obligación de velar por el cuidado y la tranquilidad de nuestros más pequeños.



   Imagen: Google.es

1 comentario:

  1. Hasta el año pasado no tenía ni idea de esto.. La verdad es que me da un poco de cosita meter a la peque en la piscina, a ella le gusta pero no le quitamos ojo ni mano de encima... ESto es un sin vivir!!! ;)

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