Deberes para todos

jueves, 3 de diciembre de 2015

Hace unas semanas una fiel lectora de Llámamemamá escribió para poner encima de la mesa un asunto que se está convirtiendo en preocupante.

Quizá es algo que aún algunos  podemos ver cómo lejano, pero creo que todo lo que podamos avanzar ahora será bueno para el futuro de nuestros hijos.

El caso es que el tema me llamó mucho, muchísimo la atención, y no es otro que los famosos DEBERES.

La verdad es que la polémica está servida. Deberes si, deberes no... Tienen qué llevarse tanto trabajo a casa?

Yo quiero dar mi humilde opinión, lo que no quiere decir que no esté de acuerdo con otros puntos de vista. 

Partimos de la base de que el sistema educativo español me parece uno de los más mediocres de Europa ( y no sólo lo digo yo sino que lo avalan numerosos estudios).

Que debemos actualizarnos es una realidad. Es ilógico que niños que entran en Infantil, que apenas levantan un palmo del suelo vayan cada día cual burro de carga, mochila en espalda con infinidad de libros. Por no hablar de los precios desorbitados que invitan a hacer malabares a los desesperados padres.

Que si cuadernos, libros de lecturas, libro de actividades... Es necesario todo este material para niños de tres años? Sinceramente, me resulta excesivo.

Si intentamos alguna vez mirarnos en el espejo de nuestros vecinos nórdicos comprobaremos que la capacidad cognitiva, creativa y el grado de madurez se alcanza precisamente con las actividades prácticas. Aquellas en las que el niño es partícipe del aprendizaje, se integra y se siente válido y útil.

Lo deberes no sólo resultan aburridos y desmotivantes sino que de alguna manera condicionan el poco tiempo que los padres tienen para estar con sus hijos.
No digo que deban suprimirlos, si no que deberían reducirlos.

Otro de los problemas que yo percibo y que aunque ahora ha disminuido sigue estando presente, es el obstáculo que para muchos padres suponen los deberes. Cada persona tiene un nivel  de estudios que puede ser un handicap a la hora de ayudar en las tareas del cole.

Recuerdo mi época de estudiante y el dineral que mis padres gastaron en academias que me ayudasen a mejorar. Pienso que si ese tiempo se emplease en clase y los propios profesores motivasen y enseñasen de una manera más divertida e interactiva a los pequeños, no serían necesarios los deberes.

El tiempo debemos emplearlo en disfrutar en familia, en leer cuentos, dar paseos... En definitiva en compartir padres e hijos.

Y vosotros, estáis de acuerdo en que los deberes deberían pasar a un segundo plano y aprender jugando?

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