Mamá también está malita

jueves, 28 de enero de 2016

Este post quizá sea más corto que de costumbre, pero es por el siguiente motivo: Llevo dos semanas con gastroenteritis y no puedo ni con mi alma.

La verdad es que cuando estás tan malita que no puedes ni pestañear es cuando te acuerdas de 'mamá', yo también eh... A mis veinti muchos años sigo echando de menos sus mimos, sus caricias, sus atenciones. Le añoro.

Ella también está malita, y yo no puedo ayudarle. Me produce tanta admiración... Ella preocupándose por cómo estoy mientras no puede ni levantarse de la cama, eso es una mamá. Mi mamá.

Prometo post en unos días, de los largos, de los que os gustan y además se acerca el segundo cumpleblog de Llámamamemamá. No os lo perdáis!


Una foto vale más que mil palabras

jueves, 21 de enero de 2016

Y diréis, ¿A qué viene ese título? Pues bien, os cuento. Pocas semanas antes de que Petit Manuel llegase a nuestras vidas, decidimos comprarnos una cámara de fotos.

Habíamos visto miles de ideas por internet para inmortalizar momentos, y nos pareció oportuno. No creáis que nos compramos la mas normalita del mercado, no. Compramos una Nikkon que parecía hasta profesional. Nos dio fuerte. 

Lo cierto es que en nuestros viajes siempre llevábamos cámaras prestadas por amigos o familiares y era hora de tener la nuestra propia, y un acontecimiento así lo merecía.

Navegando por la red vimos padres que retrataban a sus hijos cada día con el fin de ver la evolución de su crecimiento. ¡Uauuuuu! Parecía fácil. ¿Lo hicimos? No, never, jamás de los jamases.

Es más, pensábamos tener la cámara súper lista para inmortalizar cada momento de nuestro bebé el día D. La cámara se quedó en casa y simplemente usamos los móviles para capturar la imagen del chiquitín.

Han pasado más de dos años desde entonces y hoy he decidido cogerla, mirar fotos, indagar y de paso pararme a pensar en la importancia de tener esos detalles, esas imágenes, que aunque parezca que permanecen es nuestras mentes, es difícil apreciar el paso del tiempo.

Así que me he puesto un reto, y es hacer uso de esta pequeña maravilla que nos compramos y a la cual podemos sacar muchísimo partido. Hasta ahora hemos ido de vacaciones, de ruta, a la playa y aunque tratábamos de llevarla, muchas veces quedaba en la habitación del hotel 'por no cargar con ella'. 

Se que la comodidad del móvil no es comparable, pero os aseguro que la calidad de las fotos tampoco.

¿Os acordáis de aquello que llamaban álbum de fotos? Parece de la prehistoria, ¿Verdad? Pues os diré que a mi hijo le encantan. De vez en cuando va a su habitación, los coge y los repasa alegremente una y otra vez. 

Ver fotos antiguas me chifla y más si lo hago junto a primos,tíos, padres, hermanos o amigos. Seguro que recordáis miles de momentazos cuando desempolváis esos álbumes y los sacáis a pasear.

Me encanta pensar que el día de mañana será mi hijo quien los mire, los comente y se ría viendo la boda de sus padres, los modelitos que se lucían en 2016 y sienta la misma felicidad que siento yo viéndolos.

Y vosotros, ¿Sois de los que vais cámara en mano fotografiando cada paso que vuestro da o por el contrario os resulta un rollazo ir con la cámara a cuestas?

     Fotografías: Google.es

Daniel, un sueño hecho realidad

jueves, 14 de enero de 2016

El frío invierno comenzaba a notarse. La Navidad estaba cerca y podía escuchar voces y canciones que resultaban divertidas a mi alrededor. Yo estaba tranquilo y caliente. Me sentía protegido y confiaba tener esa sensación el resto de mi vida.
Sabía que pronto llegaría el día y poco a poco empecé a inquietarme. Tenía tantas ganas de estar en sus brazos, que sólo pensarlo me hacía temblar de emoción.

Era diecinueve de diciembre, ¡El cumple de mi mamá! No sabía cómo decirle que ansiaba sus besos, que quería conocerle ya. Se que ella no lo esperaba, demasiada coincidencia, pero, ¿Qué mejor regalo que yo?

Mis papás vivieron un amor de esos que dicen de cuento. Se que se quieren, como el primer día, y eso me hace sentir inmensamente afortunado. Deseaban mi llegada, era el fruto de todo lo que habían logrado juntos, era esa mezcla extraña de los dos, que les completaba, les realizaba y sobre todo, era el aumento de esa bonita familia que ellos ya formaban.

Mamá dormía cuando me empezó a sentir. Algo estaba pasando y los dolores de mi llegada le avisaban de que debía llamar a papá, que estaba trabajando. ¡Valiente mi mami! Supo mantener la calma en todo momento y eso hizo que yo permaneciese tranquilo.

Llegaron al hospital pero aún era pronto. Volvimos a casa y pudimos descansar, nos esperaba un largo día de cumpleaños y teníamos que estar preparados. Pero mis ganas eran tales que necesitaba salir, estar ahí, celebrar la vida y por fin, reunirme con mis papás.

Era mediodía, y consiguieron aliviar a mi mamá con algo que los médicos llamaron ´epidural´. Por fin ella no sufría. Reconozco que estaba asustado. ¿Les gustaría? ¿Sería como ellos habían imaginado una y otra vez? Tenía miedo, quería ser valiente y no llorar. Hacerlo bien. Pero me sentía débil y pequeño, aunque enormemente feliz.

Llegó la hora Daniel. Respiré profundamente y quise guardar en mi memoria la sensación de estar en mi mamá. Ahí dentro nada podía pasarme. Eran las nueve y veinte de la noche y una luz cegadora iluminó mi tímido rostro guiándome hacia ella.

¡Mamá! Ella me miró emocionada fijamente. Mis ojos diminutos se encontraron con los suyos y supe de inmediato lo que es amar sin límites, sin condición, sin conocernos, sin hablarnos...
Me llevó hacia su pecho y pude sentir ese calor inolvidable para mi. Por un momento creí que todo había sido un sueño, pero fue real.

Volví a sentirme protegido en su regazo. ¡Y ahí estaba él! Mi papá. Era tal y como pensaba. Tímido pero atento. Noble, fuerte, inteligente. Estaba tan emocionado que sus lágrimas apenas le dejaban verme con claridad.

Por fin estábamos los tres. Me sentía agradecido, contento, creo que no habrá un día más especial en nuestras vidas que este frío diecinueve.

Pronto me llevaron a conocer al resto de la familia. Todos lloraban de emoción, y fue entonces cuando noté que las lágrimas empapaban las mejillas de mamá y creo que, en ese momento descubrió que la vida puede ofrecer mucho más que momentos difíciles, que perdemos a personas y ganamos otras.  Que la tristeza siempre da paso a una alegría. Que mi ángel de la guarda me envió para colmarles de sonrisas y plena felicidad.

Lo había conseguido. Había logrado llegar a tiempo para darle a mamá mi especial e inigualable regalo de cumpleaños.



Welcome 2016!

miércoles, 6 de enero de 2016

Feliz Navidad, Feliz Año, Felices Reyes, queridísimos 'llamamemamistas'!!! - que diría mi gran amiga y fiel seguidora Cristina.

La verdad es que no podía ser de otra manera, y el primer post del 2016 debe ser haciendo un poco de lo que llaman balance anual. Quizá màs que un balance quiero hablaros de los famosos propositosanulesquenadiecumple. Si, si, todo seguido, sin pausa, total, de todo lo que nos proponemos poco es lo que llevamos a cabo, pero hay que intentarlo.

Reconozco que escribo estas líneas con nostalgia. A partir de hoy todo volverá a la normalidad. Apenas nos reuniremos con la familia, ni brindaremos con los jefes, ni miraremos al cielo buscando a Papá Noel, ni volveremos a dejar los zapatos debajo del árbol esperando a que tres Reyes Magos traigan sus regalos. Hoy todo es diferente.

A mi me encanta la Navidad, llamadme rara, pero es la realidad. Parece que ahora a nadie le gusta. Todo el mundo desea que pasen estos días, pero yo no me lo creo. Pienso que simplemente es postureo. Es imposible odiar estas fechas si recuerdas tu infancia. Por desgracia en mi familia también falta gente, pero los recuerdo cada día, no sólo en Navidad.

El caso, y a lo que iba, es que el 2015 ha sido un año para recordar, por lo que no espero gran cosa para este 2016. ¿Y qué pido? SALUD

Me he propuesto varias cosas que espero cumplir. Mi primer y más importante objetivo es disfrutar de cada día. Se que suena a tópico, pero pocas veces lo hacemos. Siempre tenemos planes en la cabeza para el finde, para nuestras vacaciones, para el año que viene, incluso para dentro dos, y vivimos pensando en esos momentos olvidándonos de lo que verdaderamente importa, el hoy.

Llegar a casa,bajar al parque, jugar con mi hijo, sorprender a papá, una buena conversación, una siesta en el sofá, mirar por la ventana mientras llueve, hacer tortitas con nata, comer gusanitos, salir con la moto, reír, escondernos, llorar, besarnos, discutir y abrazarnos, cantar en la ducha, dormir abrazados...
Existen millones de momentos al día en los que apenas reparamos y que por supuesto, merecen la pena.

En este año cumplo los 'temidos treinta', pero me gusta. Me gusta cumplir años. Me encanta que me feliciten y sentir que ese día es especial, aunque cambie de década.

Me he propuesto seguir estudiando, así que si todo transcurre según lo previsto, el mismo día de mi cumpleaños volveré a la 'escuela'. También mantenerme físicamente. Quiero cuidarme, por mi salud más que nada, y bueno, también por sentirme más guapa, porque a nadie le amarga un dulce, verdad? Así que hoy empiezo Pilates. Hace un par de años que lo dejé y siempre había querido volver, así que me vendrá muy muy bien un poquito de gym y pasar un buen rato junto a mí fisio, profe y amiga, Vanesa Vázquez, de la clínica Portofisios.

Y... Bueno, la verdad es que no pido más al 2016, sólo salud para volver a brindar por un año nuevo.

Ah sí! Nos espera un acontecimiento muy importante en nuestras vidas este año...Empezamos el cole!!! (Pero esto da para más que un post)

Por cierto! Vuelven los partos!! El próximo jueves no os perdáis la llegada al mundo del pequeño Daniel, un regalo de cumpleaños muy especial.



Commons Attribution 4.0 International license.

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