La ilusión de la primera vez

miércoles, 30 de marzo de 2016

Tenía preparado otro post que lo publicaré la semana que viene y que seguro os va a encantar, pero es que acabo de revivir algo tan bonito, que necesitaba transmitíroslo.

Hace apenas unos minutos que he llegado a casa. Venía de ver a una vecina y amiga que se encuentra en su quinto mes de embarazo y hablando, conseguía  teletransportarme a ese momento en el que yo estaba de veinte semanas y revoloteaban dudas y más dudas sobre mi cabeza.

Tenía tanta emoción, y en sus ojos he podido ver esa ilusión, esas ganas de hacerlo bien y de no fallar, ¿Os acordáis?

Tengo que aprender a cocinar - me decía preocupada. ¡A cocinar!! La de cosas que se te llegan a pasar por la cabeza cuando sientes que tu vida está a unos meses de dar un vuelco.

Reconozco, y a ella también se lo decía, que me encanta hablar, contar mi experiencia y por supuesto si en algo puede ayudar mi humilde opinión, me siento reconfortada.

Quise esto y al final no lo usé. ¿Tenía que haber comprado esto o lo otro? ¿Hubiese cambiado algo o no? Son cuestiones que cuando pasa el tiempo te das cuenta de que somos animales por naturaleza, que en cuanto somos madres nos nace ese poderío innato de saber qué es lo mejor para nuestro pequeño y que lo único que necesita un bebé es el amor y la protección de sus padres, lo demás es totalmente prescindible. 

Pero como es obvio, también queremos colmarle de cositas nuevas, ropita, artilugios que probablemente nunca usemos pero que los compramos con todo el amor del mundo. Por eso yo le decía, compra lo que te apetezca, porque es tu momento.

Pero uno de mis consejos es, intentar ser prácticos y no volvernos locos. Hay cosas que no son cien por cien necesarias y que quizá terminen ocupando sitio en cualquier trastero o armario. Hay que simplificar. 

Todos los cambios que ella está viviendo, sobre todo físicos, los entiendo a la perfección, y también los recuerdo. Sobre todo el cansancio al final del día, que era mi alerta para que no me olvidase que un pequeñín me acompañaba las veinticuatro horas.

Estar embarazada sin duda, y pese a todos esos cambios, es el mejor estado para una mujer. Eso sí el embarazo se desarrolla con normalidad, por supuesto. Además, algo que a mi me pasó y que mi amiga estaba experimentando, es la sensación de vitalidad, de sentirte plena. Me sentía tan feliz que creo que eso se reflejaba en mi cara cada día.

Compartir esas vivencias tan especiales con ella me ha alegrado. Creo que llegar a casa y ver corretear a tu pequeño, ponerle la merienda, llevarle al parque, verle reír de felicidad son esas pequeñas grandes cosas, que con el tiempo te das cuenta de que es lo que verdaderamente importa en la vida, nada mas y nada menos, que disfrutar.

¿Recordáis esos primeros sentimientos? ¿Qué dudas tuvisteis que luego os disteis cuenta de que no eran tan graves?


Foto: Google.es




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Commons Attribution 4.0 International license.

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