Autismo, aquel gran desconocido

miércoles, 6 de abril de 2016

Cuando estamos embarazadas o simplemente cuando tenemos pensamientos de ser madres, nos imaginamos a nuestros hijos sanos, guapos, simpáticos, buenos.

No nos engañemos, todas y todos tenemos esa concepción de hijos perfectos.

Mi hermano tiene Síndrome de Down, pero este es otro tema. Lo que quería contar es que cuando él nació llevaba la 'marca' Down representada en su rostro. No cabía duda alguna. 
Sin embargo, el autismo, es una de esas enfermedades que van haciendo acto de presencia a medida que aumenta el crecimiento del pequeño.
No siempre es sencillo reconocerlo y lo que es más complicado aún, aceptarlo.

Con la hiperactividad, por ejemplo, ocurre algo similar. 
El autismo es un trastorno neurólogico, más común de lo que nos imaginamos 1 de cada 42 niños varones puede ser autista. Y digo varones, porque los chicos tienen mayor posibilidad de serlo que las chicas.

Los expertos aseguran que el autismo puede ser certificado a los tres años de edad, aunque lo cierto es que los avances médicos hacen que sea posible detectarlo desde los seis meses de vida.

Y cómo puedo saber si mi hijo es autista?

Lo primero, no nos alarmemos. Si buceamos por internet podremos ver que hay muchos síntomas que nuestros hijos pueden tener, pero que no implica que lo sean.

Por ejemplo, las personas con autismo repiten en exceso comportamientos. Además se ve afectada la capacidad de comunicación e interacción con los demás.
Tienen gran dificultad en mirar a los ojos a las personas con las que hablan y en muchas ocasiones aparecen los aspavientos con los brazos sin motivo alguno.

Según la Confederación de Autismo de España, existen claros síntomas de que algo no va bien en el desarrollo del niño.

Hacia los doce meses:

- No balbucea
- Es incapaz de hacer movimiento con las manos, como saludar.
- No reconoce su nombre y no reacciona cuando le llaman 
- No se interesa por juegos básicos de la edad, como canciones, cucú tras...

Entre los doce y los dieciocho meses:

- Es incapaz de crear frases de dos palabras.
- Le cuesta mantener la mirada ocular con su interlocutor ( lo hablado anteriormente)
- No participa en juegos de grupo y siempre prefiere estar solo.

Hoy en día, muchos especialistas en Atención Temprana visitan centros educativos para poder anticiparse a este tipo de dificultades en el desarrollo y alertar a las familias para que puedan comenzar a ayudar al pequeño.

Yo como madre, sé que puede ser complicado hacerte a la idea de que algo no va bien, pero tenemos un sexto sentido, que debemos usar para prevenir y para estimular y no para ralentizar el diagnóstico.

Existen libros de ayuda y orientación que explican de una manera real y clara cómo se puede salir adelante. Con paciencia y mucho amor, con unión y sobre todo dejándoles vivir a su manera.



(Editorial Alfaguara: El día de Manuel) Manuel es un niño con autismo y nos muestra de una manera curiosa su especial visión de la vida.



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