Lo difícil de la bimaternidad

jueves, 4 de mayo de 2017

¡¡Hellouuuu llamamemamistas!! ¿Qué tal ha ido ese puentazo? La verdad es que nosotros hemos aprovechado para descansar y también para hacer compritas, porque ahora que sabemos que vamos a tener una princess en nuestra vida, tenemos que empezar a renovar vestuario (os juro que va a ser nuestra perdición)

El caso es que hoy he llegado a casa después de un laaaargo día y sólo pensaba en contaros cómo me siento. Creo que agotada puede ser la palabra elegida, o saturada, o incluso a veces me da la sensación de que mi cerebro va tres pasos por detrás de mi cuerpo, con la lengua fuera, e incapaz de alcanzarle.

Después de trabajar, e ir corriendo a recoger a Petit Manuel que venía de excursión de la Granja Escuela, tener un mini percance camino del medico, llegar al ginecólogo agotada, bajar al parque, arrastrar (y cuando digo arrastrar es literalmente) a Petit Manuel hasta el coche, recoger a Papá Manuel, ir a comprar, baños, lavadoras, cenas...en fin... ha llegado la hora de sentarme.
He de reconocer que Papá Manuel es el delantero centro del equipo y siempre está ahí para rematar el córner, pero...estoy agotada. Y eso que la semana acaba de empezar.

El caso es que tenía que ir a revisión, (todo bien) apenas he cogido 2 kilitos en todo el embarazo, y eso que no me corto ni con un cristal, pero os aseguro que el secreto no es otro que el tener un hijo de tres años y medio con energía suficiente como para parar un avión sin pestañear.
Adriana está creciendo perfecta y es una campeona, pero se mueve bastante menos que su hermano y llevaba un par de días que apenas le notaba alguna patada, algún movimiento, así que aproveché y se lo comenté al doctor. Algo normalísimo, parece ser, y que sólo debemos preocuparnos si en la semana 28, 29 más o menos nos pasa, así que, de momento todo en orden.

Pero, ¿Cómo voy a sentir a la pobre si no he parado ni un segundo? Cuando estaba embarazada de Petit Manuel tenía la inmensa suerte de trabajar desde casa, levantarme a las nueve menos veinte, tranquilamente, sin estrés. Terminaba de trabajar y hacía lo que me parecía, descansar, salir a dar paseos tranquilamente, limpiar, o mirar al techo, pero ahora...Ay ahora... Ahora eso es historia.

Mi despertador suena a las seis y media de la mañanita, sigo levantándome con alguna nausea que otra, cojo el coche y conduzco media hora hasta la oficina. Sal de trabajar, recoge al incansable del hermano mayor, cumple con las actividades, o en su defecto con el parque. Llega a casa, y continua con las tareas...Cuando nos sentamos, Papá Manuel y yo nos miramos suplicando un nuevo puente, unas vacaciones al Caribe o simplemente silencio. Así que, veintidós semanas después, tengo clarísimo que este embarazo se me está pasando volando.

Admiro a las bimadres, trimadres y mejor no sigo porque sois mis heroínas indiscutibles. Según escribo estas lineas, en el poco rato que tengo libre, los párpados me empiezan a jugar malas pasadas y siento que necesito dormir, soñar, perderme en mis pensamientos, relajarme aunque sea hasta que el despertador vuelva a sonar a las malditas seis y media de la mañana.

El jueves que viene os  prometo video con los primeros regalos, muy especiales y las primeras compras para la pequeña de la casa.

Os mando un besote bien fuerte llamamemamistas y mucha Energy (aunque me quedo con una poca para poder cerrar el día ;)

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