MI PARTO: PARTE PRIMERA

jueves, 28 de septiembre de 2017

                    





 Después de veinticuatro días ¡Estoy de vuelta! y qué mejor manera de hacerlo que narrando cómo comenzó todo. Quería empezar contandoos algo muy importante que marcó la llegada de petite Adriana y que aunque algunos momentos no fueron tan dulces, desde luego verle la carita tuvo su recompensa y mi reafirmación en que había hecho lo correcto para las dos.
¡Espero que os guste! ¡Feliz jueves!

¡Bienvenida a nuestro mundo Petite Adriana!

jueves, 21 de septiembre de 2017

Han pasado exactamente diecisiete días desde que llegaste a nuestras vidas, y aun continuamos en periodo de adaptación. He de confesar que nos lo estás poniendo muy pero que muy fácil y eso hace que todos nos vayamos habituando más rápidamente a tu presencia.

Llevaba unos días desaparecida, y no os voy a engañar, retomar la rutina me ha costado, y es que no es fácil cuando hay mil trámites que hacer (voy a hacer un post explicando las facilidades de realizarlo todo por internet) aprovechar que el hermano mayor está en el cole para organizar todo, y también disfrutar de Papá Manuel durante este mes en casa. Pero lo cierto es que ya os merecíais un post para contaros un poquito cómo está siendo mi cambio a la bimaternidad.

Por supuesto, contaré mi parto, con pelos y señales, pero para ello estoy preparando un video que espero poder publicar muy prontito, para poneros al día.

El caso es que nadie dijo que tener más de un hijo fuese tarea fácil. Adriana es buenísima. Come muy bien, duerme...mínimo tres horas (algunas veces dos) entre toma y toma, y podemos 'descansar'. Se nota muchísimo cuando ya tienes mas hijos que conoces síntomas, que estás mas acostumbrada a la falta de sueño y al cansancio, el manejo de las situaciones, pero aún así hay alguna que otra circunstancia que se nos escapa de las manos, y esa no es otra que los temidos 'celillos'.

Creo que el primer día en casa fue el que mas me superó. Era de esperar que la llegada del nuevo miembro pusiese patas arriba la vida del recién estrenado hermano mayor, pero sus revoluciones iban a cinco mil por hora y por momentos me desbordaban. Aunque este tema lo hablaré en otro post, necesitaba contaros cómo me sentí. Manejar la situación no es moco de pavo, y gracias a Papá Manuel poco a poco todo se va normalizando, pero aún así es complicado.

Tuve momentos en los que lloré porque sabía el motivo de por qué Petit Manuel se comportaba así. Con el paso de los días he aprendido a comprenderle y a necesitar nuestro ratito juntos. La siesta es nuestra, y juntos intentamos que Adriana permanezca dormida para disfrutar de nuestro momento. Es obvio que por muchas atenciones que centremos en él, la hermanita supone un claro y nuevo rival.

Pero he de reconocer que poco a poco todo va cogiendo forma y cada uno ocupa su lugar en el equipo, nadie se siente desplazado y todos intentamos disfrutar de todos.

Por mi parte, decir que ya he bajado del peso de cuando me quedé embarazada, aunque aún me queda tripita que corregir, pero es pronto, ya lo entenderéis. El pecho poco a poco vamos mejor y ya ha dejado de ser una tortura para pasar a ser el momento de las dos, madre e hija. Y saber que está cogiendo bastante peso me alivia y anima a no dejarlo, pese a las dichosas grietas (que ya se han curado).

Como os decía, este post es sólo un aperitivo porque tengo mil cosas que contaros. Lo primero, el parto. La lactancia, la reacción del hermano mayor, cómo me siento hormonalmente y físicamente hablando, nuevos proyectos y nuevas ilusiones que compartiré con todos vosotros. De momento os dejo esta preciosa foto, que me tiene enamorada, de mis cachorritos...


Feliz jueves llamamemamistas!!!

Commons Attribution 4.0 International license.

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