Luces y sombras del postparto

jueves, 19 de octubre de 2017

La verdad es que no tenía ni idea de cómo titular este post. Durante años nos han hecho creer que la maternidad era un camino de rosas, que todo era muy intenso pero reconfortante, y a veces, las mujeres se topaban de lleno con la realidad.

Ahora hay una especie de revolución que trata de desmitificar la maternidad ideal, haciéndonos ver que vamos como osos panda por la vida, que estamos agotadas, que no tenemos tiempo ni de maquillarnos...En fin.

Hace unos días lo pensaba. Me puse en la piel de una mujer indecisa, pensando en si tener o no tener un bebé y lo cierto es que las informaciones que nos rodean son bastante ambiguas. Digamos que me sentí en una montaña rusa. Maternidad idílica versus mundo patas arriba.

Pues te diré que ni una cosa ni la otra, seamos francas. La realidad es que todo depende de la persona, de las circunstancias que nos rodean, de la pareja, de los niños...

He de decir que con Petit Manuel llevé muchísimo peor lo de no dormir. Me pedía pecho cada dos horas, a veces cada hora y media. Pasé de dormir del tirón a quedarme dormida por las esquinas, a derramar lagrimas de cansancio sobre su cuna. Pero luego me recomponía (aun no se de qué pasta estamos hechas las mujeres) y me activaba.
Aunque Petite Adriana me regala algunas horitas mas de sueño, lo cierto es que creo que mi cuerpo ya estaba preparado para no dormir del tirón, digamos que ya está hecho a la maternidad. ( Y lo estoy llevando mucho mejor).

Es verdad eso que dicen que las mamás vamos de un lado a otro corriendo, que no paramos, y cuando tienes más de uno, la cosa se complica. La logística cambia por completo. Prepárate con tiempo, sal media hora antes de casa. Coge coche, sube a uno, sube al otro, cierra carro, sube carro. Baja a uno, baja al otro, abre el carro, y todo esto sin dejarte el coche abierto, olvidar el bolso o dejarte la cabeza frente al volante.

También confirmo eso de que quienes damos lactancia materna nos pasamos medio día con una teta fuera y el otro medio con la otra, mientras cocinamos, hacemos la colada, tendemos, planchamos, y mientras, si eso, respiramos.

Pero ahora viene la parte buena, y diréis ah... pero, ¿Hay? ¡Pues claro!

Ni todo es tan bueno, ni todo tan malo.

Papá Manuel y yo tuvimos claro desde el principio, que si algún día teníamos hijos, trataríamos de que ellos se adaptasen a nuestra vida, a nuestro mundo. Obviamente hay momentos en los que son imprescindibles de los niños, pero la idea es que no gire todo en torno a ellos.

Hay tiempo para todo, aunque no lo creas. Podemos aprovechar los ratitos que duermen para mimarnos, cuidarnos.
Yo desde que soy mamá tengo más motivación por sentirme bien conmigo misma. Reconozco que los embarazos me sientan bien físicamente, y esta vez, en menos de un mes recuperé mi figura e incluso la mejoré. Así las cosas, me he propuesto cuidar mi alimentación, cuidar mi cuerpo haciendo ejercicio. Pronto tendré un post listo con todo lo que estoy haciendo para recuperarme física y mentalmente.
Me apetece hacer cosas. Es como si tuviese un extra de adrenalina. Soy la última que me duermo en casa, aunque esté agotada, pero no perdono ese ratito para mí, repasando blogs, leyendo un libro o simplemente disfrutando del silencio.

Es cierto que Papá Manuel es de gran ayuda. Los padres deben tener sus ratos con los peques y es ahí cuando nosotras debemos aprovechar a salir, a despejarnos, a ir al gym, a salir con las amigas. Y viceversa. Es lógico que nuestros chicos quieran desconectar del mundo paternal y tener tiempo para ellos. Así que, una de cal y otra de arena.

Los abuelos. Hay una frase que me harta escuchar 'Yo si he tenido hijos son para mi, no para los abuelos'. En el fondo discrepo. Obviamente hago lo imposible por no 'cargar' a los abuelos con mis hijos, pero siempre que puede mi padre baja al cole a por su nieto, aunque yo también le recoja. Mi madre saca tiempo de donde no lo tiene por verles, y mi suegra se hace cientos de kilómetros para disfrutarles una vez al mes. ¿Por qué no les voy a dejar un fin de semana con ellos? ¿Por que si les apetece dormir con los abuelos no les voy a dejar? ¿Por que si se quieren ir al pueblo no lo voy a permitir? Obviamente siempre consensuado y si les parece bien. Pero jamás de los jamases les quitaré  el tiempo con ellos. Y además, por qué no, podemos disfrutar de nuestra vida en pareja, no como padres, si no como novios, amigos, etc...
Porque es sumamente necesario que no perdamos esas ganas de una cena romántica, de una noche de cine o teatro, de unas copas, de un viaje, o simplemente de permanecer en casa en silencio.

Con este post lo que pretendo, no es otra cosa que darte energía y que sepas, madre indecisa, que tener hijos revoluciona todo, si, que pone tu mundo patas arriba, también, pero que con el tiempo y poco a poco todo vuelve a su sitio. La normalidad física y mental se recupera y nos hacemos más fuertes. Que no lo dudes, ¡llama a tu amiga y tomaros ese café que aún os debéis! Te aseguro que no hay mejor medicina contra el estrés postparto que una buena charla y un café caliente. Y disfruta, sobre todo disfruta de cada segundo que la vida te ofrece porque es irrecuperable.

¡Feliz jueves llamamemamista! ¿Cómo vives tu maternidad?





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