MIEDO A MORIR

jueves, 26 de julio de 2018

Llevaba tiempo queriendo escribir, porque al fin y al cabo es la esencia del blog. Parece que poco a poco me he ido haciendo a eso de Youtube y de los videos y he ido dejando de lado el blog escrito, y no quiero.

Hace un tiempo, sufrimos un pérdida que creo que ha marcado un poco el cambio de todo, en especial de mi manera de ver la vida. Una compañera de Petit Manuel con apenas cuatro años tuvo que decir adiós a su papá, de repente ¡Qué vida injusta! 

No se por qué pero desde entonces tengo más miedo que antes. Miedo no sólo de que les pase algo a mis hijos, si no miedo de que me pase a mi.

Quizá suene egoísta, pero muero por verles crecer, por vivir todos y cada uno de sus momentos, por estar es sus alegrías y en sus penas y siento pánico de pensar que no pueda hacerlo.

Antes disfrutaba de cada instante, pero ahora lo saboreo. Les huelo, les beso, les siento. Necesito palpar cada segundo como si fuese el último y en parte eso me hace sentir plena.

No es que no me preocupe el trabajo, ni lo demás, pero hace unos meses soñaba con cambiar, no me importaba volver a mi jornada normal, si eso suponía una mejora profesional. Ahora no.

No trabajo en algo que me apasiona, ni para lo que he estudiado, pero tengo la gran fortuna de recoger a mis hijos cada día en el cole, de darles la merienda, de llevarles a las extraescolares, y en definitiva, de pasar gran parte del día con ellos. Antes no me parecía un privilegio, estaba enfadada con el mundo porque veía que no crecería jamás profesionalmente, que reducirme la jornada sólo me apartaba del ascenso. Mi jornada acababa a las cuatro y conmigo no iban a contar. ¿Sabéis que? Me da igual.

Reconozco que a veces me estreso, que la maternidad me supera, porque sí, señores, soy de esas madres que necesitan su tiempo, su espacio, que no llora cuando sus pequeños se van con los abuelos y que pongo la tablet de vez en cuando si necesito estar tranquila. Pero mis hijos son mi energía, mi vitamina, mi fuerza.

Puedo acabar cada día agotada y mi mente a veces está al límite, pero les necesito. Muchos días, sin que se den cuenta me quedo un rato mirándoles, mientras duermen. ¿Por qué no seremos eternos? Hay quien dice que sería aburrido, pero es que a mi me encanta vivir.

Estoy segura de que a vosotros también os pasa. Es algo inevitable, pero asusta ¿verdad? Trato de evitarlo, pero sinceramente, no puedo. Supongo que esta sensación es la que te invade con la maternidad, con ese sentimiento de que unas personitas dependen de ti, desde el minuto cero, hasta siempre.

¿Sabéis de qué os hablo? Pues espero vuestros comentarios que estoy segura me ayudaran a saber que no soy una loca sin remedio, si no una madre cualquiera.


¡Feliz jueves llamamemamistas!




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