La magia de la Navidad

jueves, 30 de noviembre de 2017

Sé que sois muchos los que detestáis las fiestas navideñas. La Navidad no sólo son luces, polvorones, villancicos y sonrisas. La Navidad también nos hace recordar que existen sitios vacíos en muchas mesas y que no siempre es fácil dejar los malos momentos a un lado.

Pero cuando tienes niños alrededor, la cosa cambia. He de confesar que a mí me encantan estos días. Quizá es algo falso y preparado, pero ver a familias por la calle sonrientes, niños mirando embobados los muñecos de Navidad, olor a castañas, Papá Noel casi en cada esquina... Me encanta.

Pero algo que tanto Papá Manuel como yo queremos inculcar a Les Petites es que debemos acordarnos de las personas que por desgracia no recibirán regalos debajo del árbol, ni comerán en familia, ni cantaran villancicos típicos sentados al calor de la lumbre.

Hace unas semanas, recibíamos un whatsapp en el grupo del cole de Petit Manuel donde se pedía ropa para un niño de seis años cuya familia estaba pasando por una situación muy pero que muy delicada y eran conocidos de una mami de otra clase.

Esa noche yo no paré de darle vueltas a la cabeza. Qué duro tiene que ser verte en la necesidad de pedir algo tan básico como ropa para sobrevivir al duro frío invernal.

A la mañana siguiente, Papá Manuel, Les petits y yo fuimos a desayunar a una churrería muy conocida de Zamora. Comencé a contarle que nos habían pedido ropa, pero claro, de esas edades yo no tenía. Papá Manuel enseguida me dijo; Ay que ver, en realidad si cada familia pusiésemos una pequeña aportación, algo se podría hacer.
A mí se me iluminó la bombilla y pensé en proponérselo a la clase, sin compromiso, pero con poco que recaudásemos nos llegaba para una tarjeta regalo.

Al principio me dio apuro. No conocíamos a la familia y tampoco quería comprometer a nadie, porque hay personas cuya situación ahora mismo, tampoco es la mejor.

Poco a poco la gente se fue animando y sobre todo, colaborando cómo podían. Me quede alucinada de la gente buena que hay en el mundo, de la solidaridad, coordinación y desinterés que tuvieron.

Reunimos 180 euros que convertimos en tarjeta regalo de unos grandes almacenes para que pudiesen gastar en lo que necesitasen.
Nadie preguntó, nadie cuestionó. En dos días teníamos hecha la recaudación.

De verdad he de decir que me sentí increíblemente bien, y afortunada de tener a tanta gente buena a mí alrededor, porque a fin de cuentas todos podemos vernos, desgraciadamente en esa situación.

Este miércoles fuimos otra mamá y yo junto a la trabajadora social a entregarles a la familia esa tarjeta que tanta ilusión y esperanza recogía. Una familia joven, con dos niños que eran puro amor y con muchas ganas de salir adelante. Comenzaban a ver la luz en el oscuro túnel. La Navidad había llegado a sus vidas de manera anticipada. Por fin creían en la magia. Gracias a la movilización creada, ella había conseguido un trabajo que prometía ser el principio de algo bueno.

Nosotros quisimos explicarle a Petit Manuel la situación y todo lo que se había conseguido, pero también hacerle entender que trabajamos con esfuerzo para que ellos puedan tener ropa, comida, juguetes, pero que no todo el mundo tiene esa suerte.

Esta Navidad espero que sea más blanca y feliz para esa familia y espero realmente que lo sea para todo el mundo.
Gracias a las mamás geniales del cole que demostraron y que si alguien cae, ahí están para levantar, sin condición.




No Madres

jueves, 23 de noviembre de 2017

Entré en La Casa del Libro acompañada de una buena amiga y por supuesto, con Petite Adriana en el carro. 
- Por favor, ¿Quería saber si tendrían el libro de No Madres, de María Fernández-Miranda?

El dependiente, un joven muy atento, enseguida trajo a mis manos un ejemplar. Me miró, miró a Petite Adriana y muy sonriente me dijo un: ¡Qué lo disfrutes!

Estoy convencida de que en el fondo le extrañó que una mamá viniese a comprar el libro de No Madres, sin embargo yo no cabía en mi de emoción.

Por supuesto no voy a hacer spoiler del libro, porque quiero que lo leáis, pero sí que diré que lo recomiendo a madres y no madres de todos los tipos. A las madres protectoras, a las madres liberales, a las súper madres y a las que creen que no llegan a nada. A las mujeres que no han querido tener hijos y a las que por desgracia la naturaleza no les ha dado. 

Si todas leyésemos el libro entenderíamos la cantidad de elecciones/circunstancias que hay en la vida y estoy segura de que nos respetaríamos aún más. Al igual que estoy segura de que no haría falta escribir un libro sobre este tema. Y me incluyo. Porque, ¿Quién no ha hecho alguna vez la típica pregunta de, y tú para cuando? Desde que soy madre trato de ser muy prudente con este tema, porque considero que es algo tan personal que no tiene por qué interesar al resto del mundo.

Reconozco, que la primera parte del libro fue la que más me enganchó, donde María cuenta su historia de no maternidad en primera persona. Más adelante, mujeres famosas son entrevistadas para contar su experiencia.

Como os decía, no voy a hacer spoiler, pero sí que una de esas mujeres conocidas, habló sobre un tema que me resultó muy pero que muy interesante y que espero poder hablar algún día con mi hija. La congelación de óvulos.

Por suerte, la sociedad en la que vivimos reconoce a la mujer como independiente, libre, capaz de tomar decisiones por sí misma y con un nivel profesional cada vez más equiparable al hombre. En sueldos no, pero ese es otro tema.
El caso es que cada vez se retrasa más la maternidad. Vivimos de los veinte a los treinta inmersas en los estudios o la formación, en la búsqueda de empleo, en el progreso laboral, en la mejora salarial, y cada vez vemos más a largo plazo el hecho de ser madres. También existe cada vez más, la posibilidad de no querer tener hijos. De no sentirte atada a una persona. De no condicionarnos. Digamos que es una revolución femenina que está haciendo que por fin podamos ser quienes somos y no quienes querían que fuésemos.

En el cole siempre nos enseñan eso de que los seres humanos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Aunque deberían enfatizar en que parece que sólo va dirigido a la mujer, ya que al hombre jamás se le cuestiona si quiere o no ampliar la especie.

Además, a todo eso le sumamos, que la independencia laboral y personal hace que nos volvamos más exigentes en la búsqueda de pareja estable, por lo que la maternidad bien se retrasa, bien no llega o bien optamos por formar una familia monoparental, ya que no dependemos de un hombre para procrear. De un hombre físico, se entiende.

Esta famosa entrevistada, congeló sus óvulos por qué nunca tuvo claro eso de ser madre. Prefirió esperar y no ponerse límites. A partir de los cuarenta, ya se sabe que dicen que el reloj biológico llega a su fin, que quedarse embarazada de manera natural se complica, en fin... Ella quiso vivir su vida y si llegaba el momento de decidir lo haría, sin presiones, ya que sus óvulos estaban a buen recaudo. El final...Dejo que lo leáis 😉.
Pero la importancia de congelar óvulos, no es sólo por el hecho de decidir en un momento dado si quieres tener o no hijos, va más allá.

Hace unos días, preguntaba a Papá Manuel por una amiga suya que con treinta y muy pocos años le diagnosticaron cáncer de pecho. Al ser muy joven, aún no se había planteado eso de la maternidad, pero ahora, me contaba que no querría dejar pasar la oportunidad de ser madre. Una opción es congelar los óvulos antes de que el agresivo tratamiento llegue a más, ya que como seguro sabéis, afecta de lleno a la fertilidad. Casualmente, otra entrevistada había pasado por lo mismo y nadie le informó de esta opción, por lo que tuvo que renunciar a ser madre de manera natural.

Pienso que hay tantos temas importantes sobre la mujer, y también sobre el hombre, que deberían ser tratados en los colegios e institutos. Deberían hacerse más charlas sobre este tipo de opciones, en EEUU las hay. Pero también sobre otros temas básicos que nos afectan a todos y que de verdad son muy muy importantes.

Lo dicho, os invito a que leáis el libro No Madres de María Fernández - Miranda, estoy convencida de que os sentiréis muy identificadas en más de una ocasión, pero sobre todo, que terminaréis con la sensación de respetar la decisión valiente de cualquier otra igual.

¡Feliz jueves llamamemamistas!

    Foto: Llámamemamá 


La clave del éxito

jueves, 16 de noviembre de 2017

Ayer me preguntaba, ¿Cuál es la clave del éxito? Debe ser que estar de baja por maternidad hace que profundice más en mis dudas, y eso que apenas tengo tiempo ni de pensar, en fin…

Durante mis dos embarazos casualmente he conocido gente súper interesante, he compartido estado con ellas y la gran mayoría se han convertido en amigas. También es cierto, que otras muchas han ido poco a poco desapareciendo. La vida es así, gente que va y que viene, como bien diría Alejandro Sanz.

El caso es que he observado, escuchado y analizado. 

Hace como nueve años (¡Madre mía como pasa el tiempo!) terminé mi carrera de Periodismo. Quien me conoce, sabe de sobra que ser periodista me había quitado el sueño prácticamente desde que tenía uso de razón. Realicé mil quinientas prácticas, en mil quinientos sitios, estudiaba y trabajaba como muchísima gente en este país, y soñaba con lograr mi meta de ser redactora en cualquier periódico nacional, o locutora en alguna popular emisora. Ahí conseguiría mi éxito profesional.

Mis esfuerzos, tendrían su recompensa, de eso estaba segura (pobre niña ingenua).

Pues bien, en 2008, entró de lleno la famosa crisis. A mi me pilló haciendo prácticas en un periódico de tirada gratuita, donde recuerdo cubría las noticias de Málaga, Sevilla, Vigo y A Coruña. Vi como mis compañeros de redacción, de los cuales guardo muy buen recuerdo, entraban al despacho de la directora y salían con una carta de despido en la mano.

Aunque no lo creáis, todo aquello empezó a afectarme. De algún modo sus despidos anunciaban mi sueño truncado. 

Pero en la vida, hay que tomar decisiones. Unas veces se acierta, otras se fracasa, pero creo que el destino de algún modo está escrito, y si las cosas suceden, sin duda, es por algo.

Por entonces, yo necesitaba trabajar. Tenía un piso que pagar y mis padres bastante me habían ayudado con la carrera, así que comencé a echar currículums para administrativa, secretaria, periodista, recepcionista, lo que fuese. Siempre he sido una persona activa, y lo que verdaderamente quería era trabajar.

No me quiero enrollar contando mi vida, pero a lo que realmente voy es que empecé y terminé trabajando en algo que nada tenía que ver con la comunicación o el periodismo. Era algo impensable para mi, y que nunca me había gustado, los números.

Pasé un tiempo y algunas veces sigo anclada en ello, pensando que no he tenido éxito en el trabajo. ¿Por qué? Por que de algún modo siempre quedará esa espinita de realizarme en algo que verdaderamente me gusta.
Estoy convencida de que muchos de mis compañeros de facultad me entienden perfectamente y comparten ese sentimiento maldito.

En realidad, ahora me planteo si ese 'éxito' profesional que yo anhelo es tan importante. Me explico.

Desde que soy madre, digamos que he desviado un poco mi centro de atención. Quizá haya personas, que leyendo este texto no comprendan a qué me refiero. Personas, probablemente vacías de metas, de amor, de amistad y de otras muchas cosas que completan al ser humano.

Pongo por delante lo de ser madre, por que a mi me ha pasado desde entonces, pero sirve cualquier otro logro o motivación conseguido.

La palabra éxito para mi ha ido adquiriendo otro significado a lo largo de los años. Para mi es un éxito quedar con una amiga a tomar un café y charlar sin tabues. Es un éxito recoger a mi pequeño del cole. Es un éxito acurrucarme en la cama con mi bebé y poder besarla y protegerla. Es un éxito tener la fortuna de sentarme cada día con mi marido en el sofá y charlar de nuestras cosas. Es un éxito recibir algo sin nada a cambio. Es un éxito que alguien piense que eres buena en algo. Es un éxito tener un verdadero amigo. Es un éxito ver crecer a tus hijos. Es un éxito levantarte feliz cada día. Es un éxito viajar. Es un éxito que mi hijo diga que soy la mejor mamá del mundo mundial. Es un éxito tener a mis padres y a mi hermano. Es un éxito no discutir. Es un éxito compartir. Es un éxito ayudar. Es un éxito no estar enfermo. Simplemente es un éxito sobrevivir a la vida con una sonrisa.

Con esto quiero decir que me he dado cuenta de la cantidad de éxitos que tengo en mi vida, y estoy segura de que si os paráis a pensar vosotros también tendréis muchísimos. Somos personas exitosas porque vivimos, porque respiramos y porque nos sentimos felices de vez en cuando.

Pienso en las veces que no he prestado atención a todos esos éxitos, que de algún modo parecen innatos, pero que os aseguro que no lo son, ya que lo verdaderamente importante es saber mantenerlos, por prestar atención a un sólo éxito: El profesional.

Cada vez que conozco a alguien intento quedarme con todos sus logros y de algún modo, extrapolarlos a mi vida. Escuchar es un éxito, y si lo logramos descubriremos historias increíbles que se esconden detrás de cada persona y que sin duda suman a nuestras propias vivencias.


Quizá nunca logre trabajar en lo que verdaderamente me gusta, quizá ya me sienta preparada para asumirlo, pero para mi, el éxito mas grande y que me ayuda a olvidarme de eso, es Llámamemamá, y sobre todo que cada jueves estéis al otro lado de la pantalla, eso para mi es mi EXITO.


Dos meses de bimaternidad: El Postparto

jueves, 9 de noviembre de 2017

El Postparto es ese momento del cual hablamos, creo yo, más bien poco. Y es curioso, porque sinceramente creo que es tanto o más importante que incluso el embarazo, ¿Por qué?

Principalmente porque es el momento en el que ya tenemos a nuestro bebé en casa y sufrimos digamos, un proceso de adaptación familiar. Para todos los miembros, no nos confundamos.

Los papás primerizos sienten realmente por primera vez que son padres y que algo se estaba 'cociendo' durante nueve meses, y ese 'algo' finalmente se ha convertido en realidad, en alguien físico, no sólo emocional.

Para los papis no primerizos, comienza un largo camino de apoyo incondicional al resto de los hermanos. Se convierten en el referente, en esa persona encargada de cubrir el pequeño vacío que deja la mamá cuando se tiene que ocupar del recién nacido.

Los hermanos. Quizá el postparto es la fase más delicada para ellos. La llegada de un nuevo miembro supone muchos cambios en casa. Cambios de dormitorios, cambios de espacio, cambios de hábitos... Los padres tenemos, digamos la obligación, de minimizar esos cambios. El bebé ha de adaptarse a nuestro ritmo de vida, y debemos integrarle. 
En mi caso, Petite Adriana viene a recoger al cole a su hermano, vamos al parque, de compras, llevamos a Petit Manuel a las extraescolares... He tratado de no modificar en exceso nuestra rutina para que el hermano mayor vea que Adriana no es el centro de atención, simplemente forma parte de toda nuestra vida diaria.

Como estaba claro, los celos han hecho presencia en casa. Es totalmente inevitable y quien diga lo contrario no es sincero al 100%. Me gustaría hacer un post profundizando en algo que se que nos preocupa, sobre todo cuando el bebé aun no ha nacido y nos preguntamos cómo llevará el hermano/a mayor la llegada. Pero es importante saber gestionar esos momentos que más allá de ser celos son llamadas de atención. 

Cargaros de muuuuuuuuucha paciencia, paciencia infinita, para que la situación no os supere, aunque os aviso que a veces es imposible no reventar. Mis peores momentos fueron los primeros días, pero poco a poco lo hemos superado. Pero ya os digo que voy a hacer un video o un post contando cómo está siendo la reacción de Petit Manuel con la llegada de su hermana.


Y por último, en el postparto aparecemos las madres. Lógicamente somos las más 'afectadas', y eso es impepinable. Tenemos los sentimientos a flor de piel, todo nos afecta mas de lo que nos podamos imaginar, ya que tenemos miedo de no estar a la altura. Da igual si eres primeriza o si tienes cinco hijos, ese miedo no nos abandona.

Mis primeros días como bimadre recuerdo sentirme triste por Manuel. Le veía llamando la atención a su modo y saber que lo hacía porque yo estaba con Adriana, me producía un sentimiento extraño. Lo cierto es que tanto Papá Manuel como yo teníamos claro nuestro papel y sobre todo cómo actuar.

Pero como os decía, las madres son las que nos encontramos con todo el pastel. Visitas, consejos, recomendaciones, de buenas  a primeras aparecen súper madres que todo lo saben, y nosotras seguimos con nuestras hormonas que no sabemos ni por donde nos viene el aire. A eso le sumamos, médicos, cuerpos que intentan volver al estado actual, sueño, mucho sueño y cansancio acumulado.

La verdad es que Petite Adriana es buena a rabiar, y de haber sido la primera, hubiese sido una niña 'trampa'. Alarga tomas 3 y 4 horas, y eso me permite descansar. No llora mucho, es tranquila, come rápido, se duerme solita...Visto así, se puede decir que he tenido mucha suerte. Pero con Petit Manuel la cosa no fue tan calmada y lo he dicho mil veces, recuerdo apoyarme en su cuna llorando, muerta de sueño, esperando a que se durmiese.

Miedo me da cuando tenga que reincorporarme al trabajo, despertarme a las 6.30 a.m y continuar con toda la locura de cole, guarde, parques y extraescolares. Y digo yo, ¿Hay mejor dieta que la bimaternidad? Creo que no.

En mis dos embarazos he tenido suerte y mi cuerpo se ha recuperado rápido. Con Petite Adriana tan sólo engordé ocho kilos,así que con todo el ajetreo bimaternal, volver a mi peso fue cuestión de pocas semanas. Ahora tengo barriguita, de esa blandita, de la que no gusta nada, pero al haber tenido cesárea he de esperar seis meses al menos para ponerme manos a la obra a aplanarla (cosa que nunca he conseguido pero que me he propuesto).

Os quiero contar muchas mas cosas del postparto,pero veo que es algo tan intenso que necesitaré otro post para no aburriros.

¿Cómo fue vuestro postparto? ¿Lo esperabais mejor o peor? ¡Feliz jueves llamamemamistas!


Foto: Llámamemamá


PRODUCTOS BEBES+COLABORACION BEBENUBE+REGALOS ORIGINALES

jueves, 2 de noviembre de 2017

                   



Este video es una colaboración con el equipo de BEBENUBE. Me hace especial ilusión darles la bienvenida a Llámamemamá porque creo que pueden ser de mucha utilidad para mamás y papás que buscáis productos de calidad para vuestros peques. Además, os adelanto que colaboran con organizaciones muy bonitas y en el video os cuento cuáles son. ¡Feliz Jueves llamamemamistas!

LA VERDADERA HISTORIA DE LA LACTANCIA MATERNA + PRODUCTOS PARA LAS GRIETAS

jueves, 26 de octubre de 2017

                        

¿Dar el pecho es realmente tan bonito como dicen? ¿Por qué se critica tanto a las mujeres que deciden no darlo? ¿Hasta cuándo tengo pensado continuar con la lactancia? Precisamente y según escribo esto, tengo los dedos de las manos acorchados, adormilados, y si sigo así, tengo que empezar a plantearme todo para poderme tratar la artrosis... Es un momento mágico, pero muy duro. ¿Os sentís identificadas? ¡Feliz jueves llamamemamistas!

Luces y sombras del postparto

jueves, 19 de octubre de 2017

La verdad es que no tenía ni idea de cómo titular este post. Durante años nos han hecho creer que la maternidad era un camino de rosas, que todo era muy intenso pero reconfortante, y a veces, las mujeres se topaban de lleno con la realidad.

Ahora hay una especie de revolución que trata de desmitificar la maternidad ideal, haciéndonos ver que vamos como osos panda por la vida, que estamos agotadas, que no tenemos tiempo ni de maquillarnos...En fin.

Hace unos días lo pensaba. Me puse en la piel de una mujer indecisa, pensando en si tener o no tener un bebé y lo cierto es que las informaciones que nos rodean son bastante ambiguas. Digamos que me sentí en una montaña rusa. Maternidad idílica versus mundo patas arriba.

Pues te diré que ni una cosa ni la otra, seamos francas. La realidad es que todo depende de la persona, de las circunstancias que nos rodean, de la pareja, de los niños...

He de decir que con Petit Manuel llevé muchísimo peor lo de no dormir. Me pedía pecho cada dos horas, a veces cada hora y media. Pasé de dormir del tirón a quedarme dormida por las esquinas, a derramar lagrimas de cansancio sobre su cuna. Pero luego me recomponía (aun no se de qué pasta estamos hechas las mujeres) y me activaba.
Aunque Petite Adriana me regala algunas horitas mas de sueño, lo cierto es que creo que mi cuerpo ya estaba preparado para no dormir del tirón, digamos que ya está hecho a la maternidad. ( Y lo estoy llevando mucho mejor).

Es verdad eso que dicen que las mamás vamos de un lado a otro corriendo, que no paramos, y cuando tienes más de uno, la cosa se complica. La logística cambia por completo. Prepárate con tiempo, sal media hora antes de casa. Coge coche, sube a uno, sube al otro, cierra carro, sube carro. Baja a uno, baja al otro, abre el carro, y todo esto sin dejarte el coche abierto, olvidar el bolso o dejarte la cabeza frente al volante.

También confirmo eso de que quienes damos lactancia materna nos pasamos medio día con una teta fuera y el otro medio con la otra, mientras cocinamos, hacemos la colada, tendemos, planchamos, y mientras, si eso, respiramos.

Pero ahora viene la parte buena, y diréis ah... pero, ¿Hay? ¡Pues claro!

Ni todo es tan bueno, ni todo tan malo.

Papá Manuel y yo tuvimos claro desde el principio, que si algún día teníamos hijos, trataríamos de que ellos se adaptasen a nuestra vida, a nuestro mundo. Obviamente hay momentos en los que son imprescindibles de los niños, pero la idea es que no gire todo en torno a ellos.

Hay tiempo para todo, aunque no lo creas. Podemos aprovechar los ratitos que duermen para mimarnos, cuidarnos.
Yo desde que soy mamá tengo más motivación por sentirme bien conmigo misma. Reconozco que los embarazos me sientan bien físicamente, y esta vez, en menos de un mes recuperé mi figura e incluso la mejoré. Así las cosas, me he propuesto cuidar mi alimentación, cuidar mi cuerpo haciendo ejercicio. Pronto tendré un post listo con todo lo que estoy haciendo para recuperarme física y mentalmente.
Me apetece hacer cosas. Es como si tuviese un extra de adrenalina. Soy la última que me duermo en casa, aunque esté agotada, pero no perdono ese ratito para mí, repasando blogs, leyendo un libro o simplemente disfrutando del silencio.

Es cierto que Papá Manuel es de gran ayuda. Los padres deben tener sus ratos con los peques y es ahí cuando nosotras debemos aprovechar a salir, a despejarnos, a ir al gym, a salir con las amigas. Y viceversa. Es lógico que nuestros chicos quieran desconectar del mundo paternal y tener tiempo para ellos. Así que, una de cal y otra de arena.

Los abuelos. Hay una frase que me harta escuchar 'Yo si he tenido hijos son para mi, no para los abuelos'. En el fondo discrepo. Obviamente hago lo imposible por no 'cargar' a los abuelos con mis hijos, pero siempre que puede mi padre baja al cole a por su nieto, aunque yo también le recoja. Mi madre saca tiempo de donde no lo tiene por verles, y mi suegra se hace cientos de kilómetros para disfrutarles una vez al mes. ¿Por qué no les voy a dejar un fin de semana con ellos? ¿Por que si les apetece dormir con los abuelos no les voy a dejar? ¿Por que si se quieren ir al pueblo no lo voy a permitir? Obviamente siempre consensuado y si les parece bien. Pero jamás de los jamases les quitaré  el tiempo con ellos. Y además, por qué no, podemos disfrutar de nuestra vida en pareja, no como padres, si no como novios, amigos, etc...
Porque es sumamente necesario que no perdamos esas ganas de una cena romántica, de una noche de cine o teatro, de unas copas, de un viaje, o simplemente de permanecer en casa en silencio.

Con este post lo que pretendo, no es otra cosa que darte energía y que sepas, madre indecisa, que tener hijos revoluciona todo, si, que pone tu mundo patas arriba, también, pero que con el tiempo y poco a poco todo vuelve a su sitio. La normalidad física y mental se recupera y nos hacemos más fuertes. Que no lo dudes, ¡llama a tu amiga y tomaros ese café que aún os debéis! Te aseguro que no hay mejor medicina contra el estrés postparto que una buena charla y un café caliente. Y disfruta, sobre todo disfruta de cada segundo que la vida te ofrece porque es irrecuperable.

¡Feliz jueves llamamemamista! ¿Cómo vives tu maternidad?





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