No os penséis que tengo anillo alguno en mi mano izquierda, ni mucho menos, ¡Eso ya no se lleva! (Esto es lo que me dijo mi futuro marido). Así que yo asentí, y me resigné a no tener esa pedida soñada, frente a la Torre Eiffel, con una cena romántica a la luz de las velas...Nada más lejos.
Realmente todo empezó cuando nació mi bebé. O quizás antes, cuando era una niña y jugaba con mi prima a estar casadas y tener nuestros hijos, nuestra familia... Siempre había estado en mi mente, aunque en la realidad finalmente haya empezado la casa por el tejado.
¿Creéis que el matrimonio puede llegar a ser para toda la vida? Seguramente las que estés separadas pensáreis lo ilusa e ingenua que soy, pero dejadme soñar. Dejadme creer que existe y que en muchas ocasiones esto sucede. Supongo que el matrimonio es mucho más que decir es mi marido o mi mujer, el matrimonio es cuidar el uno del otro, intentar que la llama no se apague y para ello ambas partes dar el 100%. Si es así, obviamente yo ya me considero casada.
Pero la sociedad te obliga a 'demostrar' que estáis juntos. ¿No creéis que tener un hijo es motivo suficiente como para que te consideren matrimonio? Pues no. No vale compartir facturas, casa, hijo, tareas, que además tienes que firmar unos papeles para que quede constancia. En fin.
Últimamente, me pregunto si el amor de verdad existe o si con el paso del tiempo aflora el desamor. No es que me de miedo, porque además yo soy muy de vivir el momento, pero te paras a pensar, miras a tu alrededor y te das cuenta que hasta los matrimonios más estables, se tambalean (que se lo digan a Antonio y Melanie)
El caso es que desde que nació mi pequeño nos hemos planteado más seriamente embarcarnos en esta apasionante aventura.
Y digo apasionante, porque lo es. Siempre me ha encantado organizar cosas, viajes, planes, cenas y por fin toca ¡Mi boda! A veces creo que es un sueño y no quiero despertar.
Vivo ilusionada con cada detalle. Cada cosa que hará de ese día un momento único me hace sentir agradecida y pletórica.
Soy consciente de que no se puede controlar todo lo que tenemos a nuestro alrededor, pero confío en que sólo con que la gente que nos quiere, los de verdad, estén allí y disfruten con nuestra felicidad, merece la pena.
He de confesar que nada tiene que ver con lo que siempre imaginé. O quizás si y no lo quería ver. Últimamente está de moda casarse en 'modo rural', hacer una boda desenfada, yo diría una 'hipster'boda. Así que pensé que la mía también lo sería. ¡Qué equivocada estaba! Finalmente me casaré de blanco, de princesa y por ¡la Iglesia! Y, ¿Sabéis qué? ¡Me encanta la idea!
¡Qué más da cómo sea! Creo que la esencia primera es que será con él, con el príncipe que siempre soñé.
Ya os iré contando detalles....nerviossssss....
Y vosotr@s, ¿Creéis en el matrimonio? ¿Desde qué habéis sido madres os planteáis formalizar vuestra relación?