Parto de Bea. Una mágica e inesperada cesárea

lunes, 3 de marzo de 2014


El hada Darabita merodeaba a mi alrededor. Algo me decía que pronto llegaría el día de conocerles. Aún no estaba preparada la verdad, me veía indefensa, pequeñita, necesitaba unas semanas más para hacerme a la idea de que pronto pondría cara a esas dos personas que serían mis papás, ¿cómo me recibirían?

Darabita es revoltosa, juguetona, pero dulce, como yo. Ella cumple los encargos del cielo, y yo era uno de ellos. Alguien muy especial me enviaba para cuidar y dar felicidad a quienes me esperaban ilusionados con mi llegada.

Recuerdo como la doctora les decía a mis papás que tenían que sacarme lo antes posible ya que mamá necesitaba una pequeña intervención y no querían correr riesgos. "Mañana. Mañana realizaremos la cesárea" ¿Mañana? ¿He oído bien? El corazón de mi mamá comenzó a latir con fuerza y pude notar cómo los nervios florecían en su interior.

Aún quedaban tres semanas para mi día, era pronto, demasiado pronto. Tenía que enfrentarme al temido exterior, ¡Con lo bien que estaba yo con mi mamá! Tenía miedo.

Sólo oía a mamá y a papá incrédulos y a la vez felices organizando todo en una sola tarde. "Avisa a la familia y amigos, llama a tus jefes, ¿tenemos comida? vamos de compras, revisa la bolsa de la niña","Oh Dios, aún me queda preparar mi maleta. ¿Qué llevo?""¿Qué hacemos con la perra?"

Mami apenas respiraba, la notaba tan inquieta que me asustaba por momentos. Creo que su mente trabajaba a mil revoluciones por segundo y la escuchaba repetir "¿Y mis clases preparto?¿Y las contracciones de Braxton?¿Y mis ejercicios de suelo pélvico? Algo se me olvida, seguro".

Pero a mi mamá no se le olvidaba nada, al día siguiente nos encontraríamos y sólo la necesitaba a ella.

Esa noche sé que mis papás apenas durmieron, se miraban, sonreían, intentaban ser conscientes de que al día siguiente seríamos tres, seríamos simplemente una familia.

Pasó esa extraña noche, en la que yo tampoco pude conciliar el sueño. Estaba asustada, esperaba estar a la altura, quería agradarles y no asustarles. Clara, dulce y tierna Clara.

Pronto llegamos al hospital, prepararon a mamá y en poco tiempo nos encontrábamos en esa fría y aluminizada camilla. Temblaba, notaba como sus piernas perdían el control y poco a poco la anestesia cumplió su cometido. Bien, llegó el momento, tenía que salir. Respiré hondo, y disfruté de ese último minuto protegida en su vientre. En la sala había unas ocho personas pendientes de nosotras, ¡menudo despliegue! La conversación entre los médicos era distendida, por lo que intuía que todo estaba saliendo según lo previsto.

De repente comencé a oír voces, voces nítidas y una luz dolorosa, fría, pero al mismo tiempo esperanzadora rozaba mi delicada piel. Me acordé de Darabita y sé que mi mamá también.

“Vamos Clara, pequeña, ya no queda nada. ¡Vamos Clara! Ya está aquí, ¡qué bonita es! ¡Felicidades mamá!

Tomé aire y comencé a llorar, ¿dónde está mi mamá? Asomaron mi cuerpecito aún entumecido y nuevo por encima de una sábana verde que me separaba de ella. Si, ahora sí, estaba ahí. Apenas podía abrir mis ojos, era todo tan difícil, pero pude ver cómo se encontraba, tumbada, nerviosa, feliz. Las lágrimas recorrían sus mejillas y yo volví a tomar aire y lloré junto a ella. No sabía nada de lo que me esperaba, pero sentí que la quería, que me cuidaría, que era mía.

Una enfermera colocó mi cabecita frente a la suya, y yo sólo quería mirarla. Ya no tenía miedo porque por fin estábamos juntas.

Las sorpresas acababan de empezar. Sin casi darme cuenta, conocí a la segunda persona más importante de mi vida, mi papá. Las enfermeras me pusieron en su pecho. Me encontraba calentita, y podía oír su acelerado corazón. Estaba tan nervioso como yo e intentaba no perderme entre sus grandes manos. Sus brazos musculosos se volvieron débiles ante mí. El también tenía miedo. Pero yo me sentía protegida, nada podía pasarme si él estaba a mi lado. Me miraba, sé que no sabía que decirme, y supongo que analizaba cada gesto. Le quería, quería a mi papá y eso me hacía estar tranquila.

Mientras, mamá en la sala de reanimación recordaba todo lo que había ocurrido en tan sólo media hora. Entró siendo Beatriz y salió de aquel quirófano llamándose mamá (palabra que repetía en su mente una y otra vez, mamá).

Por fin llegamos todos a nuestra habitación. El encuentro fue mágico, pero extraño. No sabíamos cómo empezar a querernos y sin embargo lo aprendimos rápido. Ya no podíamos vivir unos sin los otros. Éramos una familia. Todo fue tal y como tenía que ser.

Sé que mamá a veces se pregunta cuál hubiese sido mi día, cómo hubiese sido nacer por mí misma y algún día le podré decir, que mi día fue aquel en el que Darabita sabía que estaba preparada, en mi destino estaba aparecer en su vida aquel otoñal dieciocho de octubre, ese era, es y será el día, mi gran día.

Ella dice que mi nacimiento fue como cuando te enteras de que te están preparando una fiesta sorpresa y tú eres el gran homenajeado. No puedes evitar pensar que se ha perdido un poco de magia por haberte enterado antes de tiempo, sin embargo no pierdes la ilusión ni la ganas de vivir el momento. Mi fiesta “no sorpresa” estoy segura de que será la más especial de su vida y la magia desde el cielo llegará cada aniversario, donde Darabita y mi abuelito sonreirán por nosotras.


Después de contarme su parto, Bea contestó a unas preguntas que me atreví a hacerle, espero os sirvan de ayuda.

* ¿Qué fue lo más bonito de tu parto (además de ver a tu bebé)?

BEA- Lo más bonito (aparte de Clara jaja) fue ver a Gonzalo y a Clara juntos. Lo bien que se desenvolvía con ella, notar el brillo que tenía en los ojos y la baba caída. Todavía me sigue pasando así que, me da a mi, que eso es un gen de madre jiji

* ¿Qué parte cambiarías de ese día?

B- Pues a veces pienso que cambiaría el hecho de que no hubiese tenido que ser cesárea. Haber dejado que la naturaleza actuase con todas las consecuencias. Aunque por otra parte, me alegro de que fuese así porque todo salió bien. También me hubiese encantado que Gonzalo hubiese estado en quirófano y haber hecho el piel con piel. Creo que son los sentimientos típicos de las mamás a las que les han tenido que hacer cesárea...

* Describe con una palabra tu parto

B- Sorpresa! jaja

* ¿Qué pensaste cuando la viste por primera vez?

B-  La vi muy pequeñita. Siempre me había imaginado una niña gordota y cuando la ví y cogí por primera vez me impresionó que fuese tan chiquitilla. Esas tres últimas semanas de "cocción" se notan. Luego me impresionó el momento en el la hablé por primera vez e intentaba abrir los ojitos. Y como tú dices, al verla me enamoré pero es que ahora habiendo pasado el tiempo, enamorada es poco....esto va aumentado cada día! :)

* Un consejo que darías

B- Puf, un consejo. Consejos los que necesito yo! jiji La verdad que no me encuentro en posición de dar ningún consejo... simplemente que sea como sea su parto intenten disfrutar con todos los sentidos para retener lo máximo en la memoria (es fácil decirlo cuando yo no sufrí dolor en el momento, lo sé jajajaj). Incluso en un ratín que se tenga después, coger una libreta y escribir (tanto la mamá como el papá) los sentimientos e impresiones recientes que se tienen para guardarlo como recuerdo.


AGRADECIMIENTOS

Quiero dar las gracias a Bea y a Gonzalo, por permitirme formar parte de este momento tan íntimo y bonito que fue el nacimiento de su pequeña.
Gracias también a la protagonista, la siempre dulce Clara, porque sin saberlo me ha hecho partícipe de su historia. ¡Qué seáis muy felices siempre!

8 comentarios:

  1. Precioso irene!!!sinceramente aunq no esperaba menos m sigues sorprendiendo!!!q makinota eres!!!
    Bea menudo relato os llevais eh?!? M ha encantado!!! Como m caian las lagrimas al ir recordando todo... Xq os prometo q d todas m acuerdo d momentos claves d vuestro parto... Irene sigue asi!!felicidades!!!un besazo

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  2. Ays mi niña si me emociono yo y lloro como una magdalena n me kiero imaginar las lagrimotas k echara bea.eres genial irene muchas gracias x hacernos revivir cada parto de una forma tan bonita.
    te keremos muchisimo.saray

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  3. Enhorabuena Irene!!
    Cada post es maravilloso y no dejas de sorprendernos!! De verdad,dedicate a esto xk eres impresionante.
    Bea y Gonzalo se sentiran muy orgullosos y el dia de mañana no kiero ni pensarlo cuando nuestros pekes lo lean! Gracias x hacernos revivir estos momentazos! Un beso enorme

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  4. Qué bonito. Me ha emocionado mucho leerlo. Son momentos que deben poner la piel de gallina. Lo importante es que todo salga bien. Y así fue. Me alegro mucho por la familia y por la historia tan bonita que has narrado. Con todo el cariño y el amor del mundo. Me encanta leerte. Enhorabuena!!!

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  5. Irene no puede ser más bonito, me ha emocionado mucho, me encanta como escribes, estoy deseando leer el próximo, k bonito recordar esos momentos k hemos vivido las 7 y si alguien más se apunta pues mejor, un beso muy grande guapa y Felicidades por por este maravilloso blog.

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  6. Irene, menudo regalo nos haces con esto... Esperaba que fuese bonito porque escribes muy bien, esperaba llorar porque soy muy sentida jaja pero no me esperaba que fuese a ser tan especial. Todo contado visto desde los ojitos de mi peque... Qué bonito ver un parto desde esa perspectiva. Me ha emocionado mucho porque se nota que tuviste emociones muuuy parecidas a las mias. Estoy deseando leer los demás!!! Uuuuf nos vamos a deshidratar.... Jajaj Gracias

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  7. Creo que Darabita utiliza muy bien su magia. Voy a preguntarle cómo encontró a esta escritora tan fantástica. Enhorabuena. Y a Bea, González y Clara por ser protagonistas de tan bonito escrito. Muacksss

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    1. He de confesar que Darabita fue creada por alguien muy especial para Clara. Yo sólo quería que ese hada que tanto me hizo llorar a mi cuando la conocí estuviese presente.
      Gracias por leerme!!! Un beso!

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Commons Attribution 4.0 International license.

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