expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

Generación 'crisis'

lunes, 2 de junio de 2014

Antes de ser madre ya me lo planteaba. ¡Qué pena! ¡Cuántos niños nacerán en la generación 'crisis'! Aquella en la que nos obligará a una negativa, no a caprichos, no, si no a necesidades básicas.

Me entristece pensar en ello, pensar en cuántos bebés crecerán sabiendo que 'este mes no se puede', que tendrán que renunciar, a sueños, ilusiones, estudios, trabajos, en definitiva, independencia.

Y ahora será mi hijo el que se encuentre en esa situación, y me entristece aún más.

Pero siempre hay que sacar el lado positivo de las cosas. Tras la oscura capa de negatividad que nos imponen, debemos intentar ver la cara buena de la moneda. Es sorprendente observar como niños de corta edad son capaces de entender qué es el paro, qué consecuencias tiene un ERE, y sobre todo, son conscientes de que si papá o mamá les dicen que NO a algo, deben aceptarlo. Quizá y quiero pensar, que de algún modo, esta situación les llevará a ser mejores personas, más solidarios, más consecuentes con el valor del dinero, menos caprichosos y más trabajadores.

Quiero pensar, que probablemente esto algún día cambie, y los que ahora están viviendo entre recortes, el día de mañana puedan recuperar todas esas ilusiones que en su momento, a otros nos han hecho perder.

Pero todo este proceso hace que muchas empresas se movilicen, se solidaricen, hagan más llevadero este mundo injusto. Una de ellas es Kinder. Conocía esta promoción por la televisión, pero lo cierto es que hasta que no he hecho uso de ella, no me he dado cuenta del valor de esta genial iniciativa.

Actívate con Kinder ofrece la posibilidad de que comprando una tableta de su producto, puedas automáticamente participar en una de las muchas actividades que proponen. El éxito que están teniendo es tal, que han ampliado esta promoción hasta el 30 de junio. Hoy en día hay muchos niños que no pueden disfrutar de una actividad extra escolar. Muchos valores artísticos y pequeños genios, se perderán por la situación económica y social de nuestro país, por eso me pareció una idea tan interesante.

Ya que mi pequeño aún la única actividad que hace es la de dar guerra por las noches, decidí ceder este evento a una personita muy especial, Junior. 

Junior tiene apenas seis años, pero su madurez y su responsabilidad me abrumaron desde el minuto uno. El nació en los comienzos de la crisis y es treméndamente consciente de todo lo que sus padres hacen cada día por él y por su hermana.

Yo me imaginé que actividad elegiría, hip- hop. Le encanta, así que decidimos que fuese una sorpresa. Sus padres le acompañaron y cuando descubrió lo que se traían entre manos, alucinó.



Era media tarde, y caminaba contento de la mano de papá. Entró rápidamente por la puerta de la academia y esperó paciente. Unas chicas con tutús asomaron por el pasillo, ¿No querréis que yo baile esto? Decía mitad sorprendido, mitad asustado. Pero pronto descubrió que iba a hacer una de las cosas que más le gustaban, bailar hip-hop. Estaba nervioso y quería empezar cuanto antes.

Fotos: Llámamemamá



No dejó de bailar, de aprender. Compartió un rato divertido (que precisamente de eso se trataba) con muchos más niños, y no paró de sonreír.



Se sintió súper integrado gracias a la amabilidad de la profesora, que no dejó de ayudarle y de hacerle partícipe de todos los pasos que en la clase estaban realizando.


Junior puso todo su empeño. No pestañeaba. Pese a ser de los más pequeños, demostró que era grande. Se rió, se concentró, supo aprovechar la actividad al cien por cien, y yo estaba segura de que así sería.

La verdad es que me resultan tan positivas estas colaboraciones... Y no sólo porque además disfruté con uno de mis chocolates favoritos, que reconozco que también, si no porque me enorgullece saber que si entre todos ponemos nuestro granito de arena, la vida puede ser mucho más sencilla.

Puede parecer una tontería, pero últimamente no todos los niños sonríen, algunos incluso ahora que acaba el colegio, tendrán que renunciar a alguna de las tres comidas diarias básicas. Me produce pavor escribirlo, y más aún pensarlo. Por eso aplaudo a empresas que, como Kinder Chocolate, piensan en que los más pequeños tengan la posibilidad de olvidar, aunque sea por una tarde, la dichosa crisis que les está tocando vivir.

Foto: Llámamemamá

 Desde Llámamemamá quiero agradecer a Kinder esta genial y original oportunidad de disfrutar de cualquier actividad, que por cierto son muchas, y por el trato recibido.
Os animo a participar en esta experiencia, que si no tenéis hijos, podéis regalar a cualquier amigo o familiar que estoy convencida lo disfrutará tanto como Junior lo ha disfrutado.

Me gustaría que si algun@ decidís formar parte de esta iniciativa, me enviéis vuestras fotos y nos contéis cómo ha sido la experiencia. ¡Estaré encantada de publicarlo!

Y vuestros bebés, ¿Cumplen las normas?

jueves, 29 de mayo de 2014

Algo que dicen se antoja fundamental en la vida de un bebé son los hábitos.

Cuando aún no eres madre, no te paras a pensarlo. Yo, en mi caso, pocas cosas las tomaba como habituales. Es decir, te surgía de repente comer fuera...¡Allá que iba!, unas cañas después del trabajo ¡Adelante! Me levanto un sábado a las once/doce de la mañana (esto no era demasiado habitual) ¡Genial! No dependías del tiempo y nadie dependía de ti.

Pero cuando eres madre, la cosa cambia, y te lo advierten. Los médicos aconsejan seguir una rutina con el pequeñ@. El primer mes, todo es un caos. Duerme más de día que de noche, come a deshora, en fin, os estáis acostumbrando uno al otro y además el bebé está conociendo todo su entorno, descubriendo lo que le rodea y a lo que debe habituarse.

Poco a poco, entramos en un proceso de normalización. Mi entrada en 'dicho lugar' comenzó cuando mi hijo tenía los dos meses. Fue entonces cuando verdaderamente comencé a ser madre, a conocerle, y creo que él también a mi. Creo que en ese preciso instante comenzó nuestro 'ritual diario'.

Yo suelo bañarle por la tarde, sobre las siete y media mas o menos. Lo ideal es encontrar ese hueco que nos permita estar en el momento 'baño' sin distracciones, dedicadas completamente a ellos. El baño no siempre calma y tranquiliza, cada bebé es un mundo. Pero lo cierto es que es ese tiempo en el que disfrutan y disfrutamos plenamente de su compañía. Es la hora de mimarles. Después de pasar un ratito al 'agua patos' podemos ofrecerles un relajante masaje con crema o aceite, haciendo hincapié en pies, deditos, manos, brazos, para favorecer la circulación sanguínea.
Aviso de antemano, que ésto no es algo que a todos guste, pero seguro que pasar esos minutos juntos compensa cualquier otro rato del día.

Con la alimentación es más difícil seguir unas pautas establecidas. Depende de si es un niño de biberón (es más sencillo marcarle sus horas ya que siempre toma las mismas cantidades) a si es de pecho. Los niños de lactancia materna comen a demanda y no siempre lo mismo. Aún así, he de decir que por el día mi pequeño ha seguido más o menos una linea (hora arriba, hora abajo). Por las noches, ¡Ay las noches! Las noches para los lactantes de pecho...es harina de otro costal.

Lo cierto es que no siempre estos hábitos pueden cumplirse. Pueden surgir imprevistos que hagan que modifiques un poco esos horarios. Yo soy de las que piensa que es importante seguir unas normas, pero sin que se convierta en algo estrictamente inamovible. Es decir, yo baño a mi bebé por la tarde, pero si algún día me ha surgido algo y lo he tenido que bañar a las nueve en lugar de a las siete, no pasa nada. Creo firmemente en la importancia que tiene el saber adaptarse. El que sólo nosotros giremos en torno a ellos, a mi no me vale. Pienso que igual de fundamental es enseñarles a que ellos también tienen que contar con nosotros. Supongo que es un 'ten con ten' paterno-filial.

Hace poco, y en distintas conversaciones con diferentes madres salía el tema del sueño. La importancia de que aprendan a dormirse solos, de los beneficios y también de los inconvenientes del colecho, en fin, todos estos temas que hace años nuestras madres jamás se cuestionaron, pero que parece que últimamente está muy de moda.

Seguro que muchos de vosotros habréis oído hablar del método Estivill. Para los que aún os preguntáis ¿Qué es esto? Os cuento. Eduard Estivill es un doctor,especialista en fisiología pediátrica, que presume de 'enseñar' a los niños de todo el mundo a dormirse solos. Comenzaré diciendo que este proceso no está recomendado para menores de seis meses, aunque realmente él mismo lo aconseja desde el minuto uno. El primer consejo que da, es que el bebé nunca ha de dormirse en la toma (como bien sabéis esto no es trabajo sencillo) y a mi parecer resulta un poco anti natura, porque debéis despertar al pequeño si esto ocurriese...(¡Angelico!). Pues bien, el quid de la cuestión se traduce en dejar al bebé en su cuna, besarle, y sin más, salir de la habitación. Como ya os imagináis, el niño al ver que su madre se aleja, empezará a protestar, y comenzará el llanto. El proceso continua cuando la madre regresa, primero cada dos minutos, luego cada cinco, cada diez, y así sucesivamente, hasta que el pequeño se da cuenta de que, aunque su mamá no está en la misma habitación,  no tiene el sentimiento de abandono.
Contado así no parece tan grave, pero imaginaos este proceso durante una hora, incluso media, con un bebé llorando desconsoladamente, y con el que no puedes tener contacto físico, únicamente debe escuchar tu voz.

Yo la verdad es que no lo he usado. Primero, porque pienso que aunque no debemos caer en el error de acudir inmediatamente a nuestro bebé cada vez que gruña o llore, si tenemos que, a ciertas edades proporcionarles ese sentimiento de protección. Parece una tontería, pero hace apenas seis meses mi bebé estaba dentro de mi, sin miedo, calentito, cuidado...
Y segundo, porque pienso que dejar llorar a un niño hasta que se canse puede poner de los nervios no sólo al niño, si no también a los padres y eso, os aseguro puede resultar desesperante.
Pero, conozco quienes lo han practicado y dicen estar muy contentos, haberlo conseguido. Sus pequeños han sido capaces de aprender a dormir solos, y ahora ellos pueden también descansar plenamente.
Creo que es una elección muy personal, y tanto si decidís hacerlo como si no, es de respetar. Si lo hacéis, debéis de tener en cuenta que la constancia es fundamental, sin ella os resultará muy difícil lograrlo.

Por otro lado, el colecho. Colecho si, colecho no. Mi consejo, haced lo que vosotros consideréis. A mi, personalmente no me gusta, pero porque me paso la noche entera pendiente del pequeño. Y a mi bebé tampoco, duerme más cómodo en su cuna, así que, nosotros lo tenemos fácil. Pero si estáis dispuestos a realizarlo, debéis de saber lo positivo que resulta sobre todo los primeros meses de vida, cuando más necesitan nuestro contacto. Como inconveniente, a muchos padres les cuesta años sacar a sus hijos de su cama, por lo que su intimidad también se ve cohibida (por eso, pensadlo bien, porque los bebés son extremadamente inteligentes).

El seguir unas rutinas, unos hábitos es muy beneficioso a la hora de que el niño reconozca los horarios, sepa cuando debe comer, dormir y cuando no. Pero la realidad es que, como antes he dicho, esas normas, pueden ser susceptibles de cambios, pero aún así nuestra vida sigue marcada por horas. Horas, que desgraciadamente a los papás nos faltan en el día.

¿Cuál ha sido vuestra experiencia con el sueño?¿Qué rutinas seguís? ¿Algún valiente que nos hable del método Estivill en primera persona?

Foto: Babymoon.es

Viajar con niños, ¿Misión imposible?

lunes, 26 de mayo de 2014

¡Me estoy volviendo loca!

Antes de que petit Manuel llegase a nuestras vidas, yo y sólamente yo, me encargaba de organizar las vacaciones. Os aseguro que no es tarea fácil, ya que mi genial compañero y amigo, (léase mi chico) es bastante exigente. Si, si, es de esos que odia preparar las vacaciones peeeeero (siempre hay un pero) siempre saca la puntilla.

Pero este año, este año es distinto, la cosa se complica. Ya no se trata de exigencia, se trata de comodidad.

No os niego que cuando vamos de vacaciones nos gusta que nos den todo hecho. Creo que a todo el mundo le pasa. Llegar de la playa y encontrarte la cama hecha, bajar al comedor y tener la comida hecha...En fin, todos esos placeres banales de la vida que sólo puedes permitirte contadas veces al año.

Recuerdo cuando me quedé embarazada los comentarios (poco alentadores) de quienes teníamos a nuestro alrededor; "Se acabaron los viajes", "despediros de las escapadas fuera de España", etc, etc y etc. En fin, supongo que a muchos de vosotros os sonaran estas más que míticas palabras.

Pero no quiero desviarme del tema. Llevamos varios días intentando escoger cuál será nuestro próximo destino de desconexión, y os adelanto que somos incapaces de decidirnos.

Buscamos un sitio tranquilo, pero no apartado. Requisito indispensable: Primera línea de playa. Que sea un lugar acogedor, limpio, sin mucho barullo, con buenas piscinas y cerca de una ciudad bonita. Todo esto sin olvidar de que nuestro mes elegido es 'agosto'.

Es entonces cuando la cosa se complica. Hace poco, me decidí a pasar por una agencia de viajes de cuyo nombre no quiero acordarme, para orientar mi decisión. Empecé preguntando por Cádiz y de repente, como si me sintiese abducida por el sentimiento de la soltería, reconozco que terminé entusiasmada con Islas Griegas, Estocolmo... El señor me miró con cara rara cuando le dije que éramos dos adultos y mi bebé. Su ceja derecha se arqueó misteriosamente y sentí como en su pensamiento pululaba la palabra ¡Descerebrada!

Todo eran pegas. 'Mujer, piénsalo bien, es que ir con niños en avión...', 'Islas Griegas no es un destino para familias con niños' . El sentimiento de mala madre comenzó a hacer mella en mi conciencia. Era cierto, debía centrarme. Y como buena-madre-preparada-para-sus-primeras-vacaciones-familiares, volví de nuevo a Torrevieja, Cádiz, Castellón.

Sigo pensando que volar con niños (vuelos no muy largos) no debería ser un obstáculo.  Las compañías aéreas cada vez están más preparadas y hasta los dos años sólo pagan las tasas. Una recomendación es que si vuestros pequeños tienen más de dos años, lo mejor es que contratéis un vuelo con escala corta, que les permita descansar, correr, jugar, hasta embarcar de nuevo.

Siempre que hemos ido a la playa me fijaba en esas parejas con bebés, cargados como mulas, con la sombrilla, el carro, la piscina hinchable, el flotador, la bolsa, las toallas, las esterillas...Ufff es pensarlo y me cae la gota gorda por la frente. Este año, otras parejas de solteros nos observarán cual cobayas de laboratorio, y susurrarán ¡Pobres, van cargados como mulas!

Y es que lo cierto es que nuestra prioridad con respecto a otros años, ha cambiado. Queremos descansar y estar tranquilos.

Pero una vez encontrado el hotel perfecto en un lugar idóneo 'para familias', comienzan a asaltarnos otras dudas. ¿Qué hago con la comida de mi niño? Pues supongo que a base de potitos comprados, ya que al ser alérgico, no fío mucho de las comidas de hoteles y restaurantes, y congelados no puedo llevar...En fin, entre eso y el pecho supongo que sobrevivirá :)

Pero lo difícil llega a la hora de hacer la maleta. Ser madre exige simplificación. Llevar lo necesario, pero sin exagerar. Yo siempre suelo llevarme una pastilla de jabón lagarto (ese de toda la vida de las abuelas) para poder ir lavando ropa si es necesario en un momento dado. Con los niños todo puede ser imprevisible y debemos estar preparados. Lo bueno del verano, es que los bebés se pasan la mayor parte del día en pañales (reconozco que me parecen tan tiernos cuando van así de fresquitos...) Así que debemos centralizar y ser prácticas. Bodies, muchos bodies, y ropa ligera y transpirable para esos insufrible días de calor.

Lo que no debemos olvidar es la documentación de nuestr@s pequeñ@s. Todos los informes médicos que tengamos deben ser un 'must' para nosotros. Las vacaciones a veces son muy traicioneras, hay caídas, quemaduras, picotazos de mosquitos... Nunca está de más ir con provisiones tipo Dalsy, Apiretal, tiritas, termómetro y derivados que pueden sacarnos de un apuro.

Poco a poco, te vas dando cuenta de que ser más de dos en un viaje hace que la situación se complique. Mi consejo, organizarlo con tiempo. El tiempo es nuestro único aliado; mejores ofertas y mayor espacio de maniobra para escoger el sitio ideal. Aunque lo que tengo claro es que vayamos donde vayamos, lo importante es disfrutar al máximo de la familia. Estoy convencida de que con sólo con ver las caras de felicidad de nuestros pequeños, el ir 'cargada como una mula' compensa con creces todos esos momentos.

Necesito ideas, y como siempre os digo, espero todas vuestras experiencias en viajes 'familiares'. Creo que nos serán de gran ayuda, a todos los papás novatos que este año será el primero de muchos que viajaremos en familia.


Foto: Google.es


La alimentación en la vida de los bebés

jueves, 22 de mayo de 2014

Hace unos días descubrí que mi pequeño es alérgico al huevo y a la proteína de la leche de vaca. No pensaba escribir aún sobre este tema, pero la verdad es que me apetecía compartirlo con vosotros.
Era algo que esperaba después de un episodio claro de alergia, así que solo quedaba confirmarlo.

Desde pequeña he vivido con la cuesta arriba de las intolerancias. Mi hermano es celiaco (intolerancia al gluten), y cuando se lo diagnosticaron con apenas tres años, os podéis imaginar lo que eso supuso, una auténtica locura. Hace veinte años no había grandes superficies preparadas para esto y recuerdo a mi madre ir al herbolario a comprarle su comida. Las chucherías eran algo prohibido para él, y siempre andábamos con un incómodo 'librote' en plan diccionario, dónde podíamos consultar sí podía comer esto o lo otro, si una marca llevaba gluten o si por el contrario ni si quiera aparecía. Un caos total. Mi madre estuvo durante diez años llevándole su comida en una tartera al colegio cada día, intentando integrarle dentro de la desintegración social.

Sólo quienes por entonces tenían algún tipo de intolerancia alimenticia saben lo traumático que resultaba comer fuera de casa.

Por suerte, poco a poco estamos progresando, estamos facilitando la vida a quienes nos rodean. Los restaurantes, hoteles, colegios, supermercados, se están concienciando y especializando para que todo el mundo pueda disfrutar sin la necesidad de consultar con ese 'librote' maldito.

En fin, no quiero desviarme mucho del tema, pero no podía dejar pasar por alto el recordar que, tiempos pasados fueron peores y si lo superamos entonces, ahora podemos también.

La alimentación más allá de la leche materna supone la primera toma de contacto de nuestros pequeños con la vida real. Podría hablar de marcas de leche de primera toma, o de continuación, pero en  gustos está la variedad y lo cierto es que yo nunca he llegado a usar ninguna, hasta ahora.

Actualmente, Manuel toma productos Ordesa, os sonará Blevit cereales y Blemil leche. Al ser alérgico a la proteína de la leche de vaca es necesario que su dieta incluya leche hidrolizada. Desde que la toma, come mucho mejor, y yo me siento mas tranquila. También hemos usado DHA Vit, de la misma marca, para complementar la leche materna con proteínas y vitaminas necesarias para su desarrollo.

Pero, ¿Cómo debo comenzar a introducir alimentos a la dieta de mi bebé? Como siempre, yo os voy a contar mi experiencia, y por supuesto espero las vuestras. Paradójicamente todo depende de nosotras. Me parece surrealista, pero es así. Cada pediatra da unas pautas distintas, y si comparamos entre mamás, nos daremos cuenta de ello.
Hace poco una amiga me decía que con seis meses, su pediatra le había aconsejado introducir el pescado. ¿Pescado? ¡Hasta el año a mí me dijeron que nada! ¿Y qué haces?
La diferencia es abismal, por lo que obviamente te preguntas, ¿Qué línea alimenticia sigue cada profesional? En este punto es cuando entra en acción el criterio de cada padre.

Como bien sabéis, aproximadamente a los cuatro meses podemos comenzar con los cereales sin gluten. Incluyen arroz, maíz, y se pueden mezclar con agua o con leche (para mi gusto mejor con leche) Para las que dais pecho, podéis probar con la vuestra propia, aunque debéis tener en cuenta que espesa algo menos que la de fórmula. Mi niño soprendentemente no quiere biberón, así que me armé de paciencia y comencé con las papillas. (La paciencia y el sentido del humor son ingredientes básicos en el comienzo de la alimentación).

En el cuarto mes ya están preparados para poder probar el agua. Ahora que llega el buen tiempo y el calor, seguro que lo agradecen. Yo prefiero de momento el agua mineral, y si usáis agua del grifo, mi consejo es que si podéis hervirla, mucho mejor. De esta manera evitamos problemas víricos gastrointestinales.

Si continuáis con el pecho, procurad dárselo después de cada papilla, nunca antes. ¿Por qué? Principalmente porque vuestro bebé preferirá el sabor de vuestra leche y vuestro contacto. De esta manera, le acostumbráis primero a los cereales y si eso, (no es necesario) después al pecho.

A los cuatro o cinco meses también podéis empezar a introducir la fruta y los purés de verdura.

Fruta: Mi experiencia con la fruta ha sido frustrante, ya que se ha negado en redondo a comerla. Recomiendan empezar con pera, manzana, plátano y un poco de zumo de naranja. No necesareamente tenemos que dárselas juntas, hay niños que las prefieren por separado. Siempre tienen que ser de temporada, huyendo de la fresa, kiwi, melocotón, que deberán esperar unos meses más. Un consejo es que probéis una redecilla que podéis encontrar en la farmacia, y que permite poder introducir trozos de fruta para que el bebé pueda extraer el delicioso jugo sin atragantarse. Eso sí, la diversión frutal está asegurada, comerá la camiseta, el pantalón, y todo lo que esté a su alcance.


Purés: Los purés se convierten en un pilar fundamental para nuestros pequeños, ya que incluyen sabores nuevos y texturas desconocidas. Hasta los seis meses podéis introducir la patata, zanahoria, puerro y calabaza. Mi pediatra me aconsejó esperar con las verduras verdes tales como judías, acelga, espinaca... Poco a poco empieza a aparecer la carne. Lo primero que mi pequeño probó fue el pollo. Normalmente los purés se hacen sin sal, por lo que el pollo le da ese toque sabroso a la comida. El cordero también es una muy buena elección, que a mi hijo, todo sea dicho, le encanta.

Gluten:  Normalmente, el gluten comienza a introducirse entre los seis y ocho meses. Los ocho cereales con miel y galleta es una buena opción. En mi caso, he tenido que eliminar la galleta ya que puede contener trazas de leche.

Pescado:  Poco a poco la dieta comienza a ser más variada. El pescado es apto entre el octavo mes y el año, pero tal y como os había dicho anteriormente, cada especialista os dará unas pautas, que no tienen por qué coincidir con las mías. Realmente, sois vosotras las que vais a considerar cuál es el momento perfecto para introducir un nuevo alimento.


Huevo: El huevo es prácticamente lo último que prueban. Al año comienzan a comerlo en forma de tortillas francesas, o introduciendo media yema en los purés de verduras.

Algo que debéis tener en cuenta es que lo mejor es que introduzcáis nuevos alimentos en fin de semana, ¿Por qué? Por que de esta forma podréis estar pendientes y controlar que no les de ninguna reacción alérgica.

Las intolerancias por norma general, suelen manifestarse de una manera clara. A mi bebé le salían ronchones rojos y exagerados cada vez que probaba leche que no fuese la mía. Así que, tranquilos, es algo bastante significativo si se produce.
Podéis encontrar más información en la página de la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos y Látex.

Lo cierto es que cada niño es un mundo distinto. No se tiene por qué seguir un orden, aunque tampoco debemos adelantarnos. Mi parecer es que dentro de unas pautas, somos nosotros los que mandamos, los que decidimos si avanzamos o si por el contrario nos tomamos nuestro tiempo. La comida es básica para el crecimiento de nuestros hijos y una alimentación sana y saludable hacen que crezcan felices y fuertes, de nosotros, también depende.

¡Espero vuestras experiencias que siempre nos enriquecen!





¿Qué regalar a un recién nacido?

lunes, 19 de mayo de 2014

Hace unas semanas, una amiga y futura mamá me pedía que hiciese un post sobre qué regalar a un recién nacido.
Me pareció muy buena idea ya que se que hay muchas embarazadas a mi alrededor que en breve serán ellas las que reciban regalos y que probablemente, todo el mundo les esté 'bombardeando' a preguntas para saber qué es lo que necesitan.

Cuando mi bebé aún no había nacido y me preguntaban qué necesitaba, la verdad es que no sabía que responder. Todo me parecía útil y válido, pero al mismo tiempo excesivo, y prefería esperar.  No sabía que decir, ni cómo actuar, no quería parecer una madre 'ñoña' que quiere de todo para su primogénito, pero tampoco dejarle sin regalos.

Ahora que han pasado más de seis meses puedo deciros cuáles fueron mis mejores regalos y qué fue lo que para nada he echado de menos.

Yo tenía en mente comprar un esterilizador de biberones, pero en el último momento pensé ¿Para qué? En cinco minutos podéis hervir biberones, chupetes y de más accesorios en la vitrocerámica, sin necesidad de comprar este gran aparato. Es más, pronto os daréis cuenta de que realmente es al principio cuando necesitas esterilizar todo, pero poco a poco esa costumbre desaparece.

Uno de los regalos 'estrella' que puede venir estupéndamente es un calienta biberones. Mi niño toma pecho y si alguna vez ha tomado mi leche en bibe lo hemos usado, aunque lo cierto es que también puede calentarse al baño maría. Pero si vuestros pequeños son de biberón, os daréis cuenta que le vais a dar un uso diario. Los hay de tamaño reducido que apenas ocupan espacio en cualquier rincón de la cocina. Nota regalo: 7

Todos sabemos que la ropa es el elemento recurrente en el 90% de los casos. Y no viene mal, nada mal. Pero muchas veces es algo personal, cada uno tenemos nuestro propio estilo, y reconozcamos que no todo lo que nos regalan es de nuestro agrado. Mi consejo, por un lado, os recomiendo que si os regalan ropa sea mínimo de tres a seis meses, ¿Por qué? Porque no sabemos cómo de grandes nacerán nuestros pequeños, ni a qué ritmo irán cogiendo peso.
Aseguraros bien de la época estival, que no os regalen ropa de invierno cuando dicha talla coincide en época de verano (lo digo con conocimiento de causa).
Bodies, muchos bodies, los vais a necesitar. Parece un  regalo poco lustroso, pero es algo muy práctico. Los bodies y los pijamas se usan a diario, y como bien sabéis las que sois madres, hay bodies por todas partes; en casa de la abuela, en el bolso, en el armario, en casa de la otra abuela...En fin, creo que nadie se para a pensar en el bien que hace regalarlos. Los hay de mil colores, dibujos, y para nada aburridos. Nota regalo: 6 


Y si nuestro deseo es regalar ropa, pero dudamos qué comprar, un detalle práctico a la par que acertado es un cheque regalo. A mi me lo hicieron de Zara (me confieso ferviente seguidora de su ropa para niños) y lo hemos aprovechado al máximo. También nos regalaron una tarjeta de El Corte Inglés y con ella compraremos la silla de paseo, así que como veis, es algo con lo que siempre acertaremos.
Nota regalo: 9


Otro detalle que está triunfando entre las futuras mamás y que si tenéis que regalar os aconsejo al 200 por cien, son pañales. No os hacéis una idea del regalo tan fantástico que haréis. Como con los bodies, os parecerá un poco...soso, o no muy vistoso, pero a los futuros papás os aseguro que les haréis un perfecto favor. Ahora, hay maravillosas 'tartas de dodotis' que son una delicia. A mi bebé le regalaron una preciosa, aquí os la muestro, y aunque nos da mucha penita empezarla, agradecemos muchísimo.
Nota regalo: 9

Si sois un grupo de amig@s, compañer@s, o si a quién vais a regalar es una persona cercana, mi consejo es que no os lo penséis. Reunid cremitas de farmacia, perfume, geles, champús, bastoncillos para oidos, suero fisiológico, chupetes, biberones, y montéis una cesta tan especial y útil como la que nos regalaron a nosotros. Todo lo que había dentro lo hemos usado y ¡Hemos repetido! Seguro que en cualquier farmacia os pueden ayudar a escoger los mejores productos. Nota regalo: 9

Una persona cercana quiso tener un detalle, entre otros, personalizado. Este neceser o porta documentos se ha convertido en algo fundamental en el bolso. Es muy práctico para guardar todos los papeles del médico, cuaderno de vacunas, y demás informes. También se le puede dar uso para guardar el peine, la colonia, y todos los enseres de aseo del bebé. Nota regalo: 8

Y por fin llega nuestro regalo perfecto. Estoy segura de que nunca lo acertaríais, y si os digo la verdad, yo también me sorprendí. Una abejita. ¿Una abejita? Sí, estáis leyendo perfectamente. La abeja se ha convertido en parte imprescindible de nuestra vida y va allá dónde nuestra familia vaya, es...una más.
La abeja es una genial mochila Samsonite de dos apartados dónde transportamos todas las cosas importantes de Manuel. Yo ya no llevo bolso en el carro, la abeja es la encargada de llevar los dodotis, las toallitas, el biberón del agua, las cremas, la gorra, etc...
Os aseguro que para mi ha sido de los mejores y más prácticos detalles que hemos recibido, y que sin duda estamos sacando el máximo partido. Nota de regalo: 10



Lo cierto es que todo lo que nos han regalado lo hemos aprovechado. Ropa, juguetes, cositas para el baño, todo hace una tremenda ilusión porque sobre todo significa el amor y el cariño que la gente que nos rodea tienen al recién llegado. Eso sin duda, es un regalo que no tiene precio alguno.

Os animo a que nos contéis cuál ha sido el regalo más práctico, el más original, el que más habéis usado y también el que os gustaría que os hiciesen (así podéis dar pistas) ;)

¡Gracias a tod@s y feliz lunes!




Commons Attribution 4.0 International license.

Commons Attribution 4.0 International license.
Proudly designed by Mlekoshi playground