El milagro de la vida

lunes, 21 de abril de 2014

Esta historia llegó a mis manos por casualidad. Cuando la leí pensé en lo mucho que podría ayudar a papás y mamás que estuviesen en esa situación. Pensé también en lo bonito que podía resultar intentar transmitir toda la fuerza que yo sentí mientras la descubría.

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Aún faltaban dieciséis semanas para recibir a Alejandro David. Todo estaba tranquilo y aún las prisas no habían hecho acto de presencia, quedaba tiempo para el gran momento y Carolina estaba pletórica en su sexto mes de embarazo.

Pero como siempre digo, a veces las cosas no suceden como las esperamos. Nos ilusionamos, imaginamos ese perfecto momento en el que te dicen que todo está bien, que todo ha salido según lo previsto. A veces, el destino te depara un final distinto.

Era viernes, trece. Carolina había disfrutado de su postre favorito, un flan. Nada hacía presagiar lo que aquel día ocurriría y que por supuesto cambiaría el rumbo de sus vidas.

Sintió algo extraño, raro, pero estaba segura de lo que estaba pasando. Su pequeño quería salir, sorprendéntemente había colocado su pequeños y frágiles piececitos en la parte baja de la barriga. Ella podía notarlo. Estaba convencida de que había llegado el día. ¿Por qué ahora? No estaban listos. Aún era inmaduro, no era su mes, ni su momento, ni su día. Ella no podía parar de llorar sabiendo que quizá su bebé soñado, no sobreviviría.

David, el papá de Alejandro, no podía creer lo que estaban a punto de vivir. Crees que estas cosas suceden, pero nunca que te puedan ocurrir a ti. Su mente estaba con ella y con su pequeño, pero al mismo tiempo intentaba asimilar, hacerse a la idea que todo podía pasar, que la moneda podía mostrar su cara, pero también su cruz. Apostó por ser valiente y ayudar en la lucha.

Pronto los médicos actuaron. Cesárea inmediata, tenían que sacarle.

Según leía la historia de Carolina mi corazón se aceleraba y reconozco que mis lágrimas caían sobre mis mejillas intentando ponerme en su piel. No podía imaginar cómo debió sentirse, cómo tuvo que sacar fuerzas desde lo más profundo de sus entrañas para no hundirse durante esas fatídicas 48 horas.

Ella rezaba. No dejó de hacerlo ni un segundo. Alejando nació. Midió 34 centímetros y peso apenas 815 gramos. Era tan diminuto, tan indefenso, pero al mismo tiempo tan luchador. Él nunca dio la espalda a la vida y decidió simplemente empezar antes su camino. Se aferró al amor de sus padres, al cariño de todo el servicio médico que no les dejó en ningún momento solos en los dos meses y veinte días que permaneció ingresado, a todas aquellas personas que anhelaban que lo lograse.

Su mamá se hizo fuerte a marchas forzadas y cada día desde su nacimiento, le visitaba entre aquellos tristes pero esperanzadores cristales donde cables y tubos cubrían a su pequeño. Fue duro, muy duro tener que enfrentarse a todo aquello sin explicación.
Carolina no tiene un buen recuerdo de aquel parto inesperado, pero hoy en día tiene la sonrisa de Alejandro David, que cada mañana le recuerda que la vida, es para quien desea vivirla, y sin duda, él así lo quería.


Después de algo más de cuatro meses, por fin Carolina puede disfrutar de este pequeño gran luchador que se ha convertido en la esperanza y la motivación para sonreír a la vida.

Decidí entrevistar a esta valiente mamá porque creo que su testimonio es más que interesante. Es un bálsamo para todas aquellas personas que se encuentran con un obstáculo como el suyo en el camino. 

Llámamemamá: ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando cogiste a tu bebé por primera vez?

Carolina: Fue un momento muy bonito, de alegría, pero al mismo tiempo de tristeza, de rabia por verle con tantos cables alrededor. Cuando me le pusieron en mi pecho, en ese momento, supe que teníamos que luchar y que lo haríamos juntos.

LL: ¿Cómo fue la estancia en el hospital durante esos dos meses y medio?

C:  Fueron días difíciles, de angustia. Al mismo tiempo fue muy gratificante ver cómo él se superaba cada día y evolucionaba muy bien. El equipo médico fue un apoyo importante para nosotros.

LL: ¿En qué ha cambiado tu vida desde que llegó el pequeño?

C: Nuestra vida ha cambiado en todo. Son días de incertidumbre y miedo. A veces pensamos sí será un niño normal. Creo que pese a que evoluciona estupéndamente, hasta que no nos den el alta total no estaremos tranquilos. Lo que tenemos claro es que es un auténtico guerrero.

LL: ¿Qué cuidados especiales necesita tu bebé ahora?

C: Por ahora no necesita ningún cuidado especial. Lo único, todos los que estamos a su alrededor debemos asegurarnos de no estar resfriados, ya que sus defensas están aún muy bajas.

LL: Seguro existen asociaciones de mamás con niños prematuros, ¿Te has apoyado en alguna?

C: Existen asociaciones, pero desde el primer día hemos recibido la ayuda del personal de hospital. Del mismo modo, los propios padres que habían pasado por lo mismo se convirtieron en personas importantes que nos ayudaron. Cada día aprendemos algo nuevo.

LL: ¿Qué sentiste cuando entraste en casa con tu pequeño?

C: Fue el día más esperado, el más deseado. Poder llegar a casa con él y no volver con los brazos vacíos como lo habíamos hecho hasta ahora. También el poder alimentarle sin preguntar a los médicos...fue lo mejor.

LL: ¿Leíste algún libro o blog sobre niños prematuros?

C: "Manual para padres de niños prematuros" y algunos videos de bebés en su misma situación.

LL: ¿Qué has aprendido de esta inesperada experiencia?

C: He aprendido mucho. En el hospital me culpaba, siempre decía ¿Por qué a mi? Pero pronto me di cuenta que esto que me ocurrió a mi le puede pasar a cualquiera. Por suerte, hoy en día existen muchos medios para ayudarles a seguir adelante.


LL: ¿Qué consejo darías aquellos padres que pasan por una situación parecida?

C: Les diría que luchen, que luchen mucho porque ellos son fuertes. Gracias a Dios y a los médicos, los milagros existen.
Les aconsejaría que no se rindan porque estos niños son unos campeones desde que nacen.
Algo muy importante para ayudarles a crecer sanos y fuertes es la lactancia materna.


Quiero agradecer a Carolina y a David el permitirme contar su especial historia, por compartirla con todos vosotros y por gritar a los cuatro vientos lo felices que son ahora que todo empieza a encauzarse. Enhorabuena de parte de Llámamemamá por ese niño tan luchador, guerrero y feliz que tenéis. ¡Gracias de corazón!

5 comentarios:

  1. Me siento un poco identificada por eso quiero darle mucho animo y fuerzas q todo ira bien q sean fuertes como yo intente ser y se consigue con.mucho amor besos para esa. Familia y para ti Irene q tambien eres una luchadora

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  2. Es impresionante como un chiquitín de 26 semanas puede llegar a tener tanta fuerza y tesón por vivir. Es todo un campeón!! No me imagino lo duro que debe ser para los padres porque creo que es uno de los principales miedos que se tienen cuando se está "embarazados"... Pero mira, al final todo ha salido genial estando unidos y son una súperfamilia!!!

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  3. Muchas gracias por contar mi historia con tan bonitas palabras y gracias quiero dar a la familia q nos ayudaron mucho y mucha fuerza para las q se sienta identificado

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  4. Felicidades a sta familia x el final tan bonito q tiene su historia xq al principio debio ser duro pro lo q importa es el ahora . Y esq son tan luchadores....menudo campeon desde tan peke!!
    Irene lo has contado genial!!enhorabuena!!
    Un besazo!!

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  5. Que historia tan bonita....pone los pelos de punta! Felicidades a la familia por esa fuerza y por ese bebe tan guapo!!! Enhorabuena Irene, una vez mas nos das una leccion de como contar las cosas de esa forma tan especial como solo tu sabes!!!

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