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Pasito a pasito hacia la felicidad

lunes, 14 de julio de 2014

Convertirte en madre, es lo que tiene.

Al principio comparas embarazos, luego comparas partos y por último comparas todos y cada uno de los progresos de tu bebé.

Os aviso que es inevitable, creo que es algo innato en el papel de madre y que nos acompañará para el resto de nuestros días.

Cuando tienes amigas a tu alrededor con bebés de más o menos la edad del tuyo, la cosa se dispara. Pero, si he decidido hacer este post es para tranquilizar a todas las futuras mamás y advertirles de que cada niño lleva su ritmo.

Aquellas que ya no sois primerizas, me daréis la razón. Sabéis que cada embarazo es distinto, cada parto es diferente y por supuesto, que ningún niño se parece a otro.

No podemos nunca comparar, porque en ciertas edades, puede llegar a ser una frustración.
Primero nos fijaremos en el peso. Parece una tontería, pero los primeros meses se convierte en una auténtica obsesión.

Cada semana nos dirigimos cual madre desesperada a la farmacia más cercana para comprobar con nuestros propios ojos que el peso va en aumento. ¿Y si no es así? ¡Ay de nosotras si no es así! Comenzamos la ¡Operación cebada! Aquella en la que aumentamos dos rayitas las medidas del bibe, o en lugar de mamar sólo de un pecho le endiñamos los dos.
Todo por conseguir la satisfacción de que engorden más rápidamente.
Hay niños más largos, más cortos, más gordos y más delgados, cada uno crecerá a su ritmo, sólo hay que ser pacientes.

Después nos agobiaremos con los dientes. ¿Ocho meses y no tiene dientes? Tranquilas, el día menos pensado asomarán como pequeños alfileres blancos ansiosos por morder todo lo que se ponga por delante. Os aconsejo, sin abusar, pero puede ser de gran ayuda, tener cualquier pomada calmante para primeros dientes. En mi caso, he usado Nani predental. Compré Mitosyl dental, pero aviso que no es apto para alérgicos a la proteína de leche de vaca.
Por supuesto, congelar los mordedores es una opción súper práctica,barata y resolutiva.
La genética influye también. Si fuisteis prematuros con vuestros primeros dientes, es muy probable que vuestro bebé siga los mismos pasos. Al igual que si os costó dicho proceso, puede que a vuestro hijo también, y esto lo corroboro.

Mi niño no gatea, ¿Y el tuyo?

La verdad es que nos pasamos el día observando cada progreso de nuestro hijo. Por pequeño que sea, nos parece espectacular, y aunque no lo creáis, nuestro nivel de exigencia aumenta por segundos.
No todos los niños siguen el mismo ritmo. Gatear no es cosa de todos.
Hay quien se arrastra, quien gatea para atrás, quien directamente pasa de suelo y comienza un buen día a andar. Tarde o temprano llega el momento, pero cada uno se toma su tiempo.
Al igual que para hablar, los hay más charlartanes (de esos que gritan, pa- pa, ma-ma, pa-pa, ma-ma) o simplemente los hay que lo de hablar no va con ellos.

Cuando empiezan el colegio, empiezan los cambios. La personalidad de nuestro hijo o hija se acentúa y nos embarcamos en el reto de conocerles como personas. No todos los niños aprenden a leer o a escribir con la misma rapidez. El estudio es una de esas fases donde nuestra preocupación aumenta. Queremos que estudien pero es bueno saber diferencias lo que queremos para ellos de lo que quisimos para nosotros años atrás. A veces resulta evidente cuando los padres pretenden que sus hijos ocupen aquella vocación frustrada que les marcó para el resto de sus vidas, olvidándose de lo que verdaderamente desean sus pequeños.

Nos empeñamos en que vayan a fútbol, ballet, natación, tenis, a veces sin preguntarles (quizá por miedo a lo que puedan responder). Hablamos con otras madres orgullosas de sus logros (que se traducen en los nuestros), y nuestro hobbie no es otro que el de insistirles en mejorar. No vale ser el número dos.

Aunque esto lo sabemos, no podemos por menos que comparar.

Queremos que nuestro hijo sea el más fuerte, el más rápido, el más guapo, el más listo. El que más habla, el que menos grita, el que más estudia, el que más trabaja, el que más gana, el que mejor vive. Queremos simplemente que sean perfectos. Y eso, desgraciadamente no sólo es imposible si no que además sería aburrido.
Cargarse de paciencia, disfrutar de cada avance, premiarle con los logros y aconsejarle en el camino.
Nuestra meta como padres, y en eso estoy segura que por mucho que comparemos todas llegaríamos a la misma conclusión, no debe ser otra que por ellos mismos y con nuestro respaldo, alcancen la felicidad.



¡Pon una doula en tu vida!

jueves, 10 de julio de 2014

Hasta hace relativamente poco tiempo no tenía ni idea de que existiese la figura de la doula.

Todo comenzó al poco de quedarme embarazada, viendo un programa de televisión (en esa época toda información sobre bebés era poca), oí por primera vez esa desconocida palabra.

¿Y qué o quién es realmente? 

Por lo pronto, descubrí que es una persona que se encarga de aconsejar y ayudar a los padres durante no sólo los primeros días en casa, si no también en la preparación al parto.

Voy a ser clara y sincera. Estando embarazada, ves este tipo de programas y te vuelves loca, ¡Qué mimo! ¡Qué delicadeza!
Te enseñan como engancharte al bebé los primeros días al pecho, te aconsejan cómo arrullarlo, cómo has de cuidarte... Todo te parece poco para cuando llegue tu día.

Sin embargo, pasan los meses, das a luz, y hace pocas semanas descubro que este tan especial programa ¡Ha vuelto!

Obviamente, decido verlo, más que nada porque me trae tiernos recuerdos de mi espera, y porque me devuelve a aquellos días donde la ignorancia era partícipe de mi viaje hacia la maternidad.

Y si, descubro varias cosas.
Por un lado ahora lo veo como madre, no como embarazada, con lo cual mi punto de vista y de sensibilidad han variado bastante.

Lo que antes me parecía tierno, delicado, bonito, ahora me parece un auténtico rollo repollo, lo siento.
He visto el espacio varios días para saber si variaba, pero nada. Nada de nada. Pecho, enganche al pecho, más pecho, agua mineral promocionada, más pecho, y ya si eso pecho.

Me pareció bastante aburrido y monótono, además de que el papel que juega la 'doula', en este caso (digo en este caso únicamente) es francamente liviano.
Ahora que soy madre, espero cosas mucho más importantes que seguro podrían enseñar a futuras mamás, tales como el aseo correcto del bebé, hablar un poco también de la preparación de bibes y los distintos tipos de alimentación, ejercicios para fortalecer la musculatura del recién nacido, trucos para que puedan conciliar el sueño...
Igual soy un pelín exigente (os he avisado que lo veo con las gafas de madre puestas), pero hay millones de casuísticas que podrían tratar y no limitarse a pecho, pecho, agua, pecho.

¿Es importante la figura de la 'doula'?

No podemos negar que las últimas semanas antes de dar a luz el pánico nos invade. Estamos nerviosas, nos asusta el momento parto, cosas que pueden fallar, productos que nos quedan sin comprar, pero bajo mi humilde opinión creo que todo es superable. TODO.
No os digo nada los primeros meses. Caos total. Pero ahora que yo ya he pasado ese trámite de conocernos como madre e hijo, puedo certificar y certifico, que la naturaleza es increíblemente sabia. Adquieres paciencia, sabiduría, temple, aprendes a relativizar, a serenarte. Es que todo fluye poco a poco.

Desde luego no esperéis sentiros así los primeros dos meses. Pero tomaros vuestro tiempo y veréis que poco a poco nadie tendrá que deciros cómo debéis coger a vuestro bebé, ni cómo debéis colocároslo al pecho, ni cómo debéis prepararle un biberón, ni a qué hora debe dormirse. Vuestro instinto guiará los pasos, os lo aseguro.

Pero sin perder el hilo del programa, hace un par de semanas lo vi. Y cuál fue mi sorpresa cuando un matrimonio y creo recordar que sus ¡Cuatro hijos! (valientes, sin duda), daban la bienvenida al quinto de la familia. Yo, en mi sofá, con mi bebé revoloteando por el suelo, pensaba ¿En serio una madre con cinco hijos necesita que una doula le de consejos?

Perdonad mi ignorancia, de verdad, pero me cuesta creer que esa madre no sea capaz de escribir el primer tomo del libro de la maternidad. Y ahí estaba, dejándose guiar en su insistencia a dar el pecho a su bebé. Lo he dicho muchas veces, respeto todas y cada una de las opciones de criar a nuestros hijos, porque nadie es quien para juzgar a nadie, pero yo os aconsejo no obsesionarse con la lactancia materna.

De pronto, vi estupefacta cómo le colocaba un 'biberón' colgado de un pecho mientras unos 'cables' se ajustaban al pezón, de esta manera si el bebé succionaba levemente, la leche circulaba, se alimentaba y al mismo tiempo estimulaba el pecho materno.
De verdad, alucinaba viéndolo. Es muy lícito, y quizá a esa mamá le hizo muy feliz sentir que 'daba' de mamar a su bebé mediante ese instrumento, pero me parecía bastante más artificial que darle directamente un biberón.
Si alguien vio el programa, sabrá que el pequeño había nacido con bajo peso y tras no poder dar de mamar de manera natural a sus otros hijos, decidió recurrir a la doula para que le ayudase.

Sinceramente, ojala esa madre ilusionada haya conseguido alimentar a su bebé con su pecho, porque se notaba que nada le hacía más feliz que superar esa barrera. Y desde aquí, si lo lee, yo le diría, ¡Qué más da si finalmente él quiere bibe! Has sido capaz de dar a luz y criar a nada más y nada menos que ¡Cinco hijos! Dios mío, creo que eso si que es un verdadero reto conseguido.

Foto: Google.es

Mi primera reunión de padres

lunes, 7 de julio de 2014

Ufff... Escribir este post es como reconocer, 'Si, soy vieja, he crecido'.

Nunca me había parado a pensar en este momento, pero como todo en esta vida, llegó. En septiembre el pequeño empezará la guardería (se nos hace mayor) y como consecuencia ya ha llegado la primera reunión de padres.

Y ahí estábamos, mirándonos, incrédulos aún de pensar que ya nos tocaba ejercer desde el otro lado de la barrera.

El primer paso de este proceso fue eligir el centro. Estuvimos viendo guardes públicas y guardes privadas. Comparamos precios, metodología (no es que seamos especialmente exigentes, pero nos gusta la implicación de los profesionales). La verdad es que durante toda esta mini 'investigación' nos hemos llevados distintas sorpresas, para bien, y también para mal.

1. Lo primero que nos sorprendió es que una guardería pública pueda llegar a ser más cara que una privada (aquí insertaría emoticono de asombro). En la Comunidad de Madrid recibes cien euros de ayuda por llevar a tu bebé a una guarde privada, por lo que el resultado es que nos salía diez euros más barata que en la pública.

2. Fuimos a visitar varias guarderías privadas y nos sorprendió la antigüedad de las instalaciones. De hecho, a una de ellas había ido yo y seguían teniendo las mismas perchas, las mismas cunas...No me convenció. Sin embargo, en la pública que vimos todo era nuevo, atractivo, lleno de dibujos, colores, de libros, nos convenció.

3. Idiomas. Aquí reconozco que gana la privada. Para nosotros era básico y fundamental la introducción del inglés es su vida escolar. En la privada, contaban con dos horas semanales con profesores nativos que se encargaban de impartir mediante canciones y juegos, cada clase.
En la guardería pública, cuentan con media hora de inglés diaria, pero sin profesor nativo. Puede parecer una tontería, pero era algo que me hubiese gustado tener.

4. La metodología del aprendizaje mediante el juego me encantó. Soy de las que piensa que el juego constituye la adquisición de memoria, la puesta en marcha del conocimiento de una manera dinámica y divertida. ¡Ya habrá tiempo de ponerse serios! Pero de momento, es ¡Hora de jugar!

5. Atención temprana. Me alegró saber que hoy en día forman parte del crecimiento de nuestros hijos, ya sea privada o pública. La detección a tiempo de cualquier anomalía en el desarrollo de los bebés ayudará a su corrección antes de la edad infantil y a comenzar con el tratamiento correspondiente. A veces, los padres nos ponemos una venda, a sabiendas o no, que nos impide ver que algo está pasando en el mundo de nuestros hijos. Especialistas, ya sean logopedas, psicólogos y fisioterapeutas velan por ayudarnos a ver esas pequeñas cositas que desde casa parecen insignificantes.
Y no es necesario irnos a problemas psíquicos o físicos, si no simplemente al hecho de que nuestro pequeño no se relacione adecuadamente, o tenga conductas distintas a las de su propia edad.

6. Otro punto negativo de la pública es que creo que realmente el Estado sigue sin darse cuenta de que muchos ¡Tenemos la suerte de trabajar! Eso significa que, puede resultar complicado asistir a una reunión a las cuatro de la tarde, o a las once de la mañana. Ir al periodo de adaptación supone pedir horas, o días, es decir, para muchos, hacer un enorme esfuerzo. Todo esto me indignó y lo digo desde aquí. Creo que todos tenemos claro que en España la conciliación entre la vida personal y laboral es prácticamente inexistente.

7. Continuando con el punto seis, resaltaría el horario de 9 a 16.00, y cuya ampliación sería de 8:00 a 17.30 (de nuevo emoticono de asombro, pero esta vez doble) ¿Cómo es posible, que yo que trabajo a 35 km de mi casa, teniendo que cruzar todas las 'Emes' de Madrid, y entrando a las nueve, pueda dejar a mi niño a las ocho? Pero lo que es peor, si salgo a las 18.00, ¿Cómo hago para recoger a mi hijo si ya tiene horario ampliado? En fin supongo que esto significa que tendría que coger una guardería privada y no podría optar a una pública. No es mi caso, pero se que al menos en Madrid, esto le ocurrirá a una gran mayoría de padres, no me cabe la menor duda.


Lo cierto es que, aunque nosotros finalmente nos decantamos por la pública, cualquiera de aquellos centros hubiesen sido perfectos para nuestro pequeño. Creo que conseguiremos el objetivo que buscamos. No que estudie, ni que sea el más listo, para eso tendrá el colegio. Queremos que conviva, que aprenda a relacionarse con otros niños, que se desarrolle como niño y que progrese en esos pequeños detalles, que a veces por falta de tiempo, los padres dejamos pasar. Creo que será su comienzo como persona, como niño y ¿Por qué no? También como futuro estudiante.

¿Qué opináis?

Foto: Google.es




Especial : 'Manual de supervivencia de la mamá viajera'

viernes, 4 de julio de 2014

Comienza el verano y con é la temida 'operación vacaciones'. Y digo temida, y lo recalco, porque no sólo el proceso consta de 'averiguar' en qué playa española plantarás tus posaderas, si no más bien de organizar ropa, calzado, artilugios varios, comidas, coche y demás.

Hace relativamente poco cayó en mis manos algo muy pero que muy interesante para todas esas mamás y esos papás viajeros que convierten en locura cada movimiento.

'Manual de supervivencia de la mamá viajera' ¿Suena bien, verdad?

Nuestra amiga Johanna Saldón del blog Mamás Viajeras, ha hecho un genial trabajo recopilando todas aquellas situaciones en las que seguro en algún momento nos hemos encontrado y a la vez hemos temido estar.

Desde cómo viajar con niños en avión, en coche o en barco, hasta divertidos trucos para hacer el camino mucho más ameno. Estoy convencida de que os resultarán familiares.

Recibirás este manual (que yo ya lo tengo y me parece muy útil) por sólo registrarte gratuítamente en la newsletter de Mamás Viajeras, donde además encontrarás un montón de sugerencias para que viajar con niños acabe siendo un auténtico placer.

Ya me contaréis qué os ha parecido, y si os ha sido de ayuda, que espero que sí.

¡Feliz fin de semana!

Foto: Mamás Viajeras

Inseminación artificial e In Vitro: Dos caminos hasta la paternidad

jueves, 3 de julio de 2014

El lunes, con el genial y especial testimonio de María, se abrió un tema complicado al mismo tiempo que común.

Habéis sido muchas las personas que os habéis puesto en contacto con Llámamemamá para darme las gracias por haber hecho ese post. Se que muchas estáis o vais a empezar con este proceso tan mágico de búsqueda y os reconforta saber que pese a todos los obstáculos que os podáis encontrar, nada es imposible.

No sabéis lo feliz que me hace saber que con estas entrevistas podemos allanar un poco el camino y dar luz al final del túnel, ¡Por que haberla, hayla!

Por eso, me he puesto manos a la obra con algo totalmente desconocido para mí.

Hace algún tiempo, y mujeres diferentes, me mostraban su deseo de ser madres, pese a ser solteras. La verdad es que en lugar de prejuzgar, decidí escuchar ( a veces viene muy pero que muy bien). Estaban dispuestas a, si llegada una edad considerable no tenían pareja, recurrir a la inseminación.

Nunca me lo había planteado. ¿Y yo qué hubiese hecho? No es que sea especialmente niñera, pero tenía claro que hijos, al menos uno, quería tener. No podía irme de este mundo sin dejar un pedacito de mí. Así que, ahora que lo pienso, probablemente también hubiese recurrido a esta opción (nosotras que tenemos la posibilidad)

Así que, dada la aceptación e importancia de este tema, he decidido dedicar este post a explicar en qué consisten dichos métodos.

Inseminación artificial

Suele ser la opción principal ya que es una de las menos agresivas. En primer lugar, se seleccionan los espermatozoides, ya sean de tu pareja o de un banco de semen y se introducen en el útero en el momento de la ovulación.
El proceso en sí, apenas dura diez minutos, y no sientes dolor.
Lo cierto, es que antes de llegar a la introducción de los espermatozoides, se estimulan los ovarios mediante progesterona, y hormonas que facilitan la concepción.

Los especialistas controlan en todo momento, mediante ecografías que el tamaño y el número de funículos es el adecuado. Cuando el óvulo comienza su descenso y queda liberado, se produce la inserción de los espermas.

Normalmente, este proceso, a las parejas que tras pasar distintas pruebas de fertilidad, se les aconseja realizarlo, se les da la posibilidad de un máximo de tres intervenciones.

El precio de la IA va desde los 400 hasta los 3.000 euros, dependiendo de si el semen es de la pareja o de un banco de la clínica ( creo que lo lógico es comparar clínicas porque pueden existir notables diferencias)

Si después de esos intentos aún no se ha conseguido concebir, entonces es cuando quizá la mejor opción sea pasar al plan B; La Invitro.

¿Qué es la In Vitro?

La principal diferencia consiste en que la introducción del espermatozoide en el óvulo se produce fuera del cuerpo de la mujer.

En este caso, los médicos lo que intentan es producir una gran cantidad de óvulos (entre 10 y 12). Como en la IA los profesionales controlan el proceso mediante ecografías vaginales y análisis de sangre.

Cuando los folículos maduran, se extraen, aunque hay que tener cuidado de no tener un exceso de folículos porque sería contraproducente.

La intervención puede durar unos quince minutos y se hace mediante una punción ovárica. El mismo día de la extracción se produce la unión entre el óvulo y el espermatozoide. Lo normal es que se fecunden entre siete y diez óvulos. Una vez comienzan a dividirse, los profesionales seleccionan aquellos embriones viables para días después ser implantados en el útero de la futura mamá.

Es conveniente saber que legalmente pueden ser transferidos un máximo de tres embriones. Lo normal es que sean uno o dos, pero por supuesto todo ello depende de la situación personal de cada mujer (veces que haya intentado la IA, incluso la In Vitro).

La In Vitro, dado el complejo proceso y sobre todo el aumento de posibilidades es más caro que la IV. Entre 3.000 y 6.000 euros es lo que viene costando. Como antes os comentaba, seguramente merezca la pena comparar clínicas y precios, porque seguro existen considerables diferencias.


La verdad es que son procesos relativamente largos, y sobre todo requieren de paciencia y optimismo. El poder de la mente juega un papel básico y fundamental. Hay que dar tiempo al tiempo y sobre todo nunca perder la esperanza.
Ser padres es una meta que para unos es más fácil y para otros quizá haya que sortear algún obstáculo, pero de lo que no hay duda es de que para todos es el objetivo que siempre merece la pena y la recompensa es lo mejor que la vida te puede dar.

¡ÁNIMO, ÁNIMO Y ÁNIMO!

Foto: Google.es


Commons Attribution 4.0 International license.

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