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jueves, 12 de abril de 2018
Un jueves del revés
jueves, 5 de abril de 2018
Mimuselina ha llegado para quedarse
miércoles, 7 de marzo de 2018
Era principios de 2014 y hacia apenas un par de días que me había reincorporado al trabajo después de dar a luz a Petit Manuel.
Llámamemamá llevaba unos meses en mi vida y por fin iba al primer evento que Madresfera organizaba en una tienda de juguetes, Baby Deli (Calle Alcalá, 91). Estaba un poco nerviosa, y desorientada, como una principiante vaya, tal cual.
Poco a poco las mamis blogueras comenzaron a llegar. Con la primera que me encontré fue con ella, Patricia. No se por qué, pero me dio muy buena vibra, transmitía dulzura y eso me tranquilizó.
¿Tienes un blog? ¿Cómo se llama? Mimuselina.
Recuerdo que me dio su tarjeta y no sabía como excusarme, pufff llevo poco tiempo en esto, apenas unos meses y aun no tengo tarjetas para repartir (en cuanto salí de allí las encargué para poder llevarlas al siguiente evento ;=).
Os confieso que para entonces, ¡Ni si quiera sabía que era una muselina! Así que cuando llegué a casa e hice recopilación de todas las tarjetas recibidas, me puse a curiosear en las webs.
Siempre he seguido las cosas tan bonitas que hacen. Y no lo digo por decir, lo digo porque detrás de cada producto, de cada foto, de cada cesta, se ve el mimo y el entusiasmo que ponen en que todo salga bien.
Además, cuentan con dos modelos muy especiales, Valeria y Nico que desde luego son el mejor ejemplo de que en casa se 'cocinan' cosas muy bonitas y prácticas.
Cuando leí que buscaban blogueras que probasen sus productos, reconozco que no tardé ni medio minuto en escribirles. Pienso yo, ¿Quién mejor que una madre para saber si son útiles, si son buenos, si el tejido es suave, si de verdad se adaptan a la vida todoterreno que llevamos?
La muselina. Bueno la frase de por si ya es genial, pero al igual que el babero tiene una textura muy muy suave y además tiene una medida ideal, sobre todo para esos días de verano que refresca por las tardes/noche y donde creo le vamos a sacar muchísimo partido.
¿Quieres saber el sexo del bebé?
miércoles, 28 de febrero de 2018
El caso es que en cuanto las dos rayitas aparecen en el test de embarazo nos volvemos locas buscando señales que nos den una pista, una simple pistita. Que si la tripa redonda es de niña y la picuda de niño, que si es niña te pones más fea... Por eso he querido hacer un post con mi experiencia, que por supuesto no quiere decir que sea algo universal, simplemente os cuento lo que yo viví teniendo ambos sexos.
Con Adriana me tragué todo el verano, ¡Qué menudo verano de calor! Y aunque no se me hincharon las piernas me notaba más cansada. En los dos embarazos tuve ciática, con Manuel en el segundo trimestre y con Adriana en el tercero.
Cómo seguir dando pecho sin morir en el intento (Parte I)
jueves, 15 de febrero de 2018
Este post habrá a quien le haga gracia, le guste o no, pero es la pura realidad.
Se que la lactancia para muchos es ese estado idílico donde se crea un vínculo muy especial entre madre e hijo. Ejem, ejem.
No digo que no sea un buen momento, pero jolines, me gustaría ser realista. Contar lo que nadie cuenta, que se sepa de una vez por todas que la lactancia es perfecta siempre y cuando tengas tiempo y paciencia, paciencia y tiempo. En fin.
Ya os conté que los comienzos fueron duros, pero por fin conseguí establecerla definitivamente. El caso es que cuando ya teníamos el ritmo cogido, tuve que reincorporarme al trabajo. Y, ¿Ahora qué?
Todo el mundo me preguntaba si pensaba dar lactancia mixta, si iba a dejar el pecho... Vaya por delante que yo soy de las que piensa que la lactancia tiene su tiempo. Respeto todas las opciones pero quizá yo no aguantaría más allá del año.
Total que yo me reincorporé la semana pasada. Desde enero comencé a sacarme leche y a llenar el congelador de bolsitas para mi pequeña. Empecé a echar cuentas y necesitaba tres bibes al día. Aunque no lo creáis es mucho. Reconozco que me agobié, pero quería intentar llegar mínimo hasta los seis meses (lo que la dichosa OMS recomienda).
El caso es que la idea era sacarme leche en el trabajo. Pues allí me planté, con mi sacaleches, mi bolsa isotérmica y mis pocas ganas de ir al baño a ‘ordeñarme’ cada tres horas.
De repente, me vi metida en uno de los servicios, con todos mis bártulos a cuestas, sacándome toda la leche posible. Os aseguro que la situación es cómica cuando alguien entra en el baño contiguo y solo se oye: güi güi güi güi... Imagino que se preguntarán qué es lo que hago. También es cierto que más de una me mira con lástima mientras lavo todos los cachivaches. No me extraña, esto es un no parar.
Pero hoy, hoy ha sido el gran día, aquel en el que pensé que se me había olvidado en casa una parte del sacaleches y he tenido que usar el método más ancestral: Las manos. Si, tal cual. No os podéis imaginar qué situación, cual vaquita desesperada, sentada en el inodoro y deseando que mi pequeña comience a probar otros alimentos ¡Por Dios! Por que si, en ese momento lo deseaba.
Ahora entiendo perfectamente a todas aquellas mamás que deciden dejar el pecho cuando se reincorporan al mundo laboral. Dar de mamar es bonito, pero con calma, sin estrés, no dentro de un servicio público.
Intentaré llegar a los seis meses pero no puedo mentir, dar de mamar así no mola. Mola llegar a casa y cogerle y darle tu misma de comer, eso sí que es genial. Aunque he aprendido a dar el pecho mientras con una mano juego al Monopoly con mi hijo mayor y con la otra repaso el email. Cosas de la bimaternidad.
Aprovechad las que tengáis la inmensa suerte de disfrutar de esas dos preciadas cosas de la vida, paciencia y tiempo. Yo paciencia intento tener pero el tiempo me puede. Ojalá los días tuviesen diez horas más, ¿Verdad? Ya os contaré cuando comencemos con el destete (visto así, ahora me da pena) jeje.
¡Feliz jueves llamamemamistas!




